@ellibelaresc
La convergencia de la izquierda real es un hecho. Ha llegado tarde, cierto, pero al menos llega y con el aval de que tiene principios. Y eso es lo que teme el PSOE, que si algo ha demostrado -una vez más- durante el fiasco que ha supuesto el proceso de pactos, es que los socialistas perdieron el norte -lo que había de ser su norte- hace años.

Nadie medianamente decente que se sepa de mentalidad y prácticas de izquierda podrá entender que tras el encargo del Jefe del Estado a Sánchez para formar gobierno este no dudara un segundo no solo en pactar sino en casi fusionarse con Ciudadanos -del que en campaña aseguró que era una amenaza para el Estado de Bienestar-.

¿Qué pensaba el líder socialista conseguir con este pacto, con el pacto de la marca blanca del PP? Muy pocos con mentalidad de izquierda y sus votantes lo entienden. Bueno, entenderlo sí, como también entienden que han sido los llamados ´barones´ quienes le han prohibido el pacto con la auténtica izquierda.

Pensaba Sánchez que los de Podemos eran bocadillo fácil de digerir. Una vez más se ha equivocado, él y los suyos del Comité Federal. Podemos se ha mantenido firme mostrando su incompatibilidad con muchos de sus postulados y con C´s. No lo ha pasado bien Sánchez en estos meses desde el 20D, y siempre pareció que en lugar de liderar el proceso de pactos iba a rebufo del resto, reactivo, en lugar de proactivo.

Que digan lo que quieran, él y sus barones nos han abocado a unas nuevas elecciones, que las toman como buenas porque piensan que, como al PP, los rentistas, pensionistas y muchos parados los van a votar. Pero estos cálculos puede que fallen, y es ahí donde el PSOE se pone a temblar. El nuevo frente de izquierdas, y ellos lo saben muy bien, es en estos momentos la primera fuerza entre los menores de 55 años. Por ahí les pueden ir muy mal los cálculos.

Empiezan a darse cuenta de que Podemos e IU son más complementarios de lo que muchos han querido ver, comenzando por su capacidad para ilusionar. El desencanto que quizás ha podido cosechar Pablo Iglesias durante los pactos, lo aplaca y con creces el candidato mejor valorado de todos, el único que supera el aprobado, que es Alberto Garzón. Es por eso que el PSOE está aterrado por la alianza Podemos-IU.

Se aproxima el 26-J y hoy más que nunca desde hace cinco años, cuando nació el 15-M, los españoles vislumbran una alternativa real al bipartidismo. Será difícil conseguir que el PP no sea la fuerza más votada por una mera cuestión de desinformación ciudadana -las mentiras de Rajoy en la anterior campaña sobre el objetivo de déficit deberían relegarle al último puesto- y falta de madurez democrática en este país, pero la nueva alianza puede contar con tantos apoyos que sí forje un Gobierno con el apoyo del PSOE. Lo positivo de esa alianza es que los socialistas estarán en una posición de inferioridad, que sin duda no le vendrá mal para que de una vez por todas sus bases cojan las riendas y regeneren el partido.

En la gacetilla de mañana hablaremos de SIN MÍ EL CAOS.

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