@ellibelaresc

La justicia se presupone en este país que es la misma para todos. Para todos, desde los Borbones, pasando por los gerifaltes de la iglesia católica, hasta el último viejecito del último pueblo de España. Se presupone, pero no es así. Yo me imagino haciendo un Liberal en el que incite a la violencia, al asesinato de algún político de pro, al mismísimo rey y su consorte o a desobedecer las leyes del Estado. La policía no tardaría ni cinco minutos en echarme el guante. Normal y deseable. Aunque, según parece, no siempre ocurre así con miembros de la iglesia católica, que se sacian de decir barbaridades punibles por las leyes de nuestro Estado de derecho y pasan por los juzgados en olor de multitudes. Sin que ningún juez se atreva a ponerlos firmes y a meterlos, más de uno lo merece, en la cárcel. Cañizares ha hecho del púlpito de la Catedral de Valencia un altavoz contra lo que considera contrario a la doctrina religiosa animando a su ganado de irracionales al desacato y a la insumisión.

Últimamente hemos hablado del arzobispo de Valencia y su pensamiento medieval, ultramontano y descatalogado. Un ultraconservador que no tolera a los refugiados (porque no todos son trigo limpio), ni a los gais y lesbianas que configuran un imperio, ni a ciertas ideologías feministas ni a nadie que no vea el mundo como lo ve él. La última barbaridad con que nos ha deleitado es la de pedir a los católicos que desobedezcan aquellas leyes que consideran injustas basadas en ´la ideología más insidiosa y destructora de la humanidad de toda la historia, que es la ideología de género, que tratan de imponernos poderes mundiales más o menos solapadamente con legislaciones inicuas, que no hay que obedecer´. Inicuas, esto es, ´malvadas e injustas´ según la definición de la RAE, porque, entiende monseñor Canizares, promueven la igualdad de las mujeres y el derecho de gais, lesbianas y transexuales a ser respetados y a vivir con normalidad su condición. ¿Un antisistema el monseñor? Sin lugar a dudas. Un tipo que  ´pasa´ del magisterio del papa y sí se cree con credenciales para juzgar a los gais y a animar a su rebaño de ovejas a desobedecer las leyes. Impresionante.

Monseñor está nervioso porque desde las instituciones políticas no le ríen la gracia y van en contra de sus postulados. Por eso pide ´a quien corresponda evitar una próxima legislación inspirada en esa misma ideología para no ir contra el hombre ni contra la humanidad, porque Valencia no se merece eso, no puede ser punta de lanza en la aplicación de tal ideología insidiosa […] No podemos someternos a una mentalidad inspirada en el laicismo, tampoco en la ideología de género, pues a su juicio ambas ideologías llevan gradualmente, de forma más o menos consciente pero certera, a la restricción de la libertad religiosa hasta promover un desprecio o ignorancia de lo religioso´. Tiene razón el señor Cañizares en sentir preocupación por el futuro de su credo, pero no a causa de esas ideologías, sino por la incapacidad de cierta jerarquía eclesial para adaptar su doctrina a los avances de la civilización. En sus más de 2.000 años de historia la iglesia católica ha demostrado una notable capacidad de mutación para mantener su poder, pero vive los cambios socioculturales del último medio siglo, y especialmente la revolución feminista, como una amenaza.

El Gobierno de la Comunidad Valenciana ha acusado públicamente a Cañizares de ´fomentar el odio y entorpecer el deseo de una sociedad abierta, inclusiva y diversa´, un discurso que comparte la vicepresidenta Mónica Oltra, que le ha exigido que  en beneficio de la concordia abra ´un poco su corazón a diferentes formas de amar´. Y como no podía ser de otra manera el PP valenciano ha salido en defensa del cardenal porque Cañizares, dice, no descalifica la homofobia, solo pretende defender a la familia. Así, como suena, sin querer aceptar que esta postura del cardenal es medieval, irresponsable y misógina. Por otra parte es normal que el PP lo defienda: tienen los mismos intereses y la misma desvergüenza; PP e iglesia católica son las dos caras del neofascismo más criminal. ¡Qué pareja la formada por este monseñor y el ministro del Interior!

En las últimas décadas los valencianos hemos sido injustamente castigados por los políticos del PP y por gentes como monseñor Cañizares. ¿Cuál ha sido nuestro pecado original? ¿Qué hemos hecho para merecer tanto escarnio?

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En la gacetilla de mañana hablaremos de YO, RAJOY.

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