@ellibelaresc

Ya hemos hablado bastante en este blog de la indecencia del PP y de cómo sus votantes son de piñón fijo, independientemente de la mierda que arrastra el partido por la corrupción, de si sus dirigentes van a misa o no y de la insensibilidad que demuestran en lo referente a sanidad, educación y servicios sociales. El votante del PP nunca falla. Da igual que su partido haya robado hasta el punto de hacer desaparecer la clase media y que su sede esté pagada con dinero negro, tampoco importa que la mayoría de sus miembros estén imputados o en sospecha de poder estarlo muy pronto. Ellos, con un pin en su chaqueta y un marcado odio irracional hacia el progresismo, siempre votarán al mismo partido. Una decisión emocional que poco tiene que ver con el razonamiento, la reflexión y la coherencia. Es el voto cautivo.

Los partidos políticos saben muy bien  que aunque hagan lo que hagan, la factura  que han de pagar no es tan fuerte como se merecerían en otro lugar. Eso Mariano, el que vive siempre en un ´tiempo muerto´, sabe muy bien que tiene un colchón muy grande para estar tranquilo…y para echarse una gran siesta.

Durante estos larguísimos cuatro años que hemos pasado criminalizados por el PP hemos oído a muchos de sus votantes quejarse amargamente del sin rumbo con que su gran capitán les llevaba. Otros se han mostrado muy enfadados por las subidas de impuestos y las amnistías fiscales a los más ricos, porque constataban que ellos, de clase media, bajaban a ser clase media baja y que cada vez llegaban antes al límite de fin de mes. También he oído a no pocos votantes del PP estar profundamente decepcionados porque tenían en su familia una persona con dependencia y vieron cómo se les quitaban las ayudas para cuidadores. Otros porque veían que de la asistencia sanitaria se excluían determinados tratamientos y había que realizar un mal llamado ´copago´ (verdaderamente es pago doble) por medicinas de siempre.

Sin poderlo entender votantes del PP han comprobado cómo bajaban sin límite las becas escolares, subían inmensamente las tasas por matrículas y se disminuía el presupuesto en educación. Cómo hablaban de la ´excelencia´ y el que tenía menos cualidades, en lugar de ayudarle con apoyo e integración, se le dejaba en el camino.

Otros votantes del PP que creían en el Estado de Derecho vieron cómo se impedía la tutela judicial de sus derechos con un sistema de acceso mediante unas tasas lacerantes o cómo de un día para otro se utilizaba abusivamente el decreto ley como instrumento de inseguridad jurídica para alterar sus derechos o se utilizaban indultos para favorecer a determinadas personas.

Y seguimos. Otros votantes del PP tuvieron que perder el trabajo, viendo reducida la indemnización y limitadas las prestaciones por desempleo. Otros veían cómo sus hijos, hasta con estudios superiores, tenían enormes dificultades para encontrar algún trabajo, y si lo conseguían era, a lo sumo, un contrato precario, de corta duración y con tintes de explotación. Otros votantes del PP que eran funcionarios vieron que les quitaban, mediante  decreto ley, por supuesto, y con carácter retroactivo, parte de su salario. Que les suprimían  sus días de permisos y algo de vacaciones y que ahora, porque hay elecciones, les anuncian que se los devuelven. Y otros votantes del PP han visto cómo en este tiempo se han encargado de liquidar la gran hucha del ´fondo de reservas´ de pensiones y ven su futuro sombrío a medio plazo.

Esto lo saben los votantes del PP que, pese a todo, seguirán votando a esta banda de mafiosos. A pesar de que a día de hoy el Partido Popular ostenta el indecoroso récord de más de 31 tramas investigadas con más de 500 imputados, las últimas encuestas dan al partido del líder gallego un 30% de los votos, convirtiéndolo nuevamente en la opción más votada. Las excusas que ofrecen las personas que introducen en la urna la papeleta de la gaviota pasan por: ´los medios mienten´ o ´mejor así que con el coletas, el guapete o el cuñado´. Argumentos que apestan a rancio y contra los que la coherencia no puede más que claudicar. ¿Es lo suyo fidelidad? ¿Acaso cautividad? ¿Les gusta el masoquismo?

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En la gacetilla de mañana hablaremos de MIENTE MÁS QUE HABLA.

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