@ellibelaresc

Rajoy y los suyos están en funciones pero no paran en lo que les va como anillo al dedo: la bronca, que trabajan a diario para conseguir mejorar los resultados electorales del 20D. Está tan claro como el agua: para esta gente cuanto más crispado esté el ambiente, mejor. Y en ello trabajan y son especialistas. El tema catalán estaría resuelto negociándolo para concluir en un referéndum, ETA, el terrorismo islámico, Venezuela todo aquel asunto que se pueda retorcer y alimentar su industria del miedo y del odio es válido. En este escenario el PP tiene la extraordinaria capacidad de traducir el odio y la inestabilidad en votos. Magistrales.

Las esteladas. Con lo sencillo que es pasar del tema. Que traigan las que quieran. Que se acatarren silbando al himno nacional y al Borbón. Que lo hagan. Están en su derecho. Dos minutos y se acabó el problema. Pues no. Dancausa, siguiendo órdenes de Rajoy aunque digan lo contrario, las prohíbe y consigue el efecto contrario. Pensaban pitar diez y ya lo vimos, lo hicieron quinientos. Está claro también el objetivo que pretenden: reforzar, normalizar y legitimar el autoritarismo e imponer el miedo en todos los ámbitos sociales. En lugar de analizar los motivos que llevan a tantos ciudadanos a sentir desafecto por España y plantear un escenario de posibles soluciones democráticas, el Gobierno y la Corona, que sigue anclada en aquello de ´a mí dádmelo todo hecho´, ofrecen confrontación y consiguen el objetivo:  dividir y enfrentar a la sociedad y ellos, entre tanto, medrar votos.

Pero hay más. Lo de Rajoy y su fabricación en serie de independentistas supera todo lo imaginable. La habilidad del presidente en funciones  para exacerbar el separatismo no tiene parangón en la historia. Denle a este hombre la presidencia de una comunidad de vecinos y conseguirá sin despeinarse la autodeterminación del quinto, una república en el primero y una confederación con los bajos comerciales. ¿Tan torpe es o es premeditada su postura?

No sería descabellado pensar que la fallida prohibición de las esteladas en la final de la Copa del Rey de fútbol  podría entenderse como un acto más de la precampaña electoral del PP, que en su camino hacia el centro nunca desaprovecha la oportunidad de tomar todos los atajos a la derecha con los que se encuentra, y que serviría para reafirmar a Rajoy como el azote del separatismo y el guardián de la unidad de la patria, aunque para ello haya que pasarse por el forro eso de la libertad de expresión, que es un derecho muy ruidoso para la gente de orden.

Siendo esta una hipótesis probable, no hay que resistirse a pensar que cada uno de los actos de Rajoy de los últimos años, desde la recogida de firmas contra el Estatut antes de llegar a Moncloa hasta su sempiterna indolencia ante al problema catalán ya como presidente, no han sido improvisados.  Ni Casanova, ni Macià, ni Companys contribuyeron tanto en tan poco tiempo a una Cataluña independiente. Que Rajoy lo haya hecho a lo tonto no le resta méritos.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de TRES APUNTES DE POLÍTICA.

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