@ellibelaresc

Los que vivimos los estertores del franquismo y asistimos, confusos y esperanzados, a sus funerales solemnes, pensamos, cierto que muy tímidamente, que las cosas no iban a cambiar mañana, pero sí que se podía iniciar un ciclo que pusiera en orden los desmanes de la dictadura y se empezara un nuevo ciclo. Y así parece que ocurrió. El ciclo político que empezó su andadura con la muerte de Franco ha durado casi 43 años y ha venido a morir un mes de junio de 2014 con la abdicación de su principal protagonista, el campechano, oportunista y hombre de negocios Juan Carlos.

Si los políticos de izquierdas de este país fueran serios y no oportunistas, tuvimos con la renuncia obligada del ahora emérito la oportunidad de nuestra vida para reivindicar lo irrenunciable: que este país es republicano. No fue así. Perfecto, pero no nos podemos detener, hay que seguir luchando y no aparcar nunca las ideas. Si bien los políticos no están por la labor sí es cierto que estamos obligados a intentar diseñar otro nuevo ciclo capaz de transportar en paz y en prosperidad a las nuevas generaciones otro modelo de España, lo cual significa  abrir la Constitución y reformularla adecuándola a la realidad y no a ciertos miedos (que fue como se redactó); y, sin la menor duda, arreglar los desperfectos de todo orden que se han ido adhiriendo a las ruedas del sistema, regenerarlo, mejorarlo, limpiarlo de mierda, ennoblecerlo y hacerlo digno de un proyecto capaz de embarcar en su seno a todos los españoles de buena voluntad. Los españoles vivimos nadando asqueados en un mar de corrupción que no parece tener fin. La corrupción se ha instalado firmemente entre nosotros, ha echado raíces muy profundas en nuestra sociedad, hasta el punto de que hoy parece muy difícil imaginar una sola operación del sector público donde no se hayan trajinado comisiones, donde no se haya vulnerado la ley, donde el político de turno no se haya enriquecido ilícitamente. Es prioritaria la lucha contra esta plaga.

Pero también, y es muy importante, hay que generar en los políticos la puesta en práctica de nuevas políticas que se marquen objetivos frescos, ilusionantes, y no vuelta a lo mismo y a las mismas servidumbres. Porque las elecciones del 26J están a la vuelta de la esquina. En esta precampaña ¿qué novedades aportan a la forma de hacer política? Ninguna, porque ningún político responde a la pregunta clave de ¿qué demonios quiere usted hacer con España? ¿Cómo le gustaría a usted que fuera España a partir del 26J? ¿Qué decisiones adoptaría usted para hacer de esta España arruinada por una panda de corruptos un país más libre (más liberal), más justo, más respetado, más competitivo, más rico, un país digno de ser vivido, un país del que uno pudiera sentirse razonada, apacible y democráticamente orgulloso? No hay proyecto ninguno de los discursos inanes, en las declaraciones estúpidas que escuchamos a diario. No hay ideología. No hay deseo de cambio serio alguno. Porque nuestra clase política no quiere cambiar, porque solo aspira a exprimir las ubres de la vaca hasta que el pobre animal no pueda más.

Mariano Rajoy ya ha anunciado que si es elegido presidente del Gobierno hará exactamente lo mismo que ha venido haciendo desde Noviembre de 2011, es decir, nada o casi nada. Rajoy y este Partido Popular anquilosado, apolillado, podrido, se han convertido en un riesgo serio que amenaza la prosperidad de los españoles; un líder y un partido que tienen como rehenes a 7/8 millones de ciudadanos obligados a votarles asustados ante la atroz alternativa de las ofertas bolivarianas que ven en frente. Y otro tanto ocurre en un PSOE desnortado, que dirige un galán aventurero a quien se le llena la boca reclamando un ´cambio´ que no significa otra cosa que el viejo ´quítate tú para ponerme yo´. Los cuatro últimos años del PP los damos por perdidos por culpa de una clase política inane. Años con España estancada, sin proyecto de futuro, convertida en un erial donde reina la corrupción y no deja de crecer la amargura y el resentimiento de las oportunidades perdidas. ¿Hasta cuándo seguiréis abusando de nuestra paciencia?

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En la gacetilla de mañana hablaremos de EL DEBATE QUE DECEPCIONÓ.

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