@ellibelaresc

Las encuestas de opinión y voto sobre lo que se supone van a ser los resultados electorales del 26J están en la calle. A quien le conviene explota los resultados, y a quien no dice lo de siempre: que no son representativas y que vamos a ver qué pasa. Pero independientemente de lo que dicen las encuestas hay en círculos muy próximos al PSOE una certeza: que este partido afronta las próximas elecciones políticas desde una posición muy crítica y de extrema fragilidad. El resultado de las elecciones puede ser un punto y aparte en la reciente historia de los socialistas.

¿Qué le ha ocurrido a este partido que tantas ilusiones despertó en la transición? ¿Cómo es posible tanta degeneración en su práctica política? Tal vez la que ha sufrido su líder y gurú: quien ayer lucía ´pana´ hoy es una figura de la élite del ´establishment´, del sector más conservador de la casta política y económica que domina el país. En su momento fue un factor de progreso, y ahora no es más que un político influyente que retrasa las posibilidades del progreso. Poco queda de socialdemocracia en el PSOE, su retórica siempre se contradice con su realidad.

Un partido hoy muy debilitado, dividido, con una conspiradora (Susana, ´La andaluza´)  en la sombra que aún no ha demostrado nada de su valía política, simplemente que es la más firme seguidora de la peor herencia populista de González y Guerra. Eligieron a Sánchez y no lo soportan.

En esta campaña Sánchez afirma querer ser la alternativa de la izquierda pero no dice cómo ni con quién. Niega cualquier posibilidad de acuerdo con ´Unidos Podemos´ y las confluencias, lo cual hace imposible un gobierno de cambio. Es incapaz de definir cómo puede articular un Gobierno de cambio en solitario o con la derecha. Su programa no presenta ninguna alternativa clara de cambio. No hay una alternativa para Europa, no son creíbles sus propuestas después del acuerdo con C’s, y ni siquiera se compromete a la derogación de la Reforma Laboral del PP. En su acuerdo con C’s, Sánchez demostró toda su debilidad y lo que es más grave: la carencia de convicciones de su partido, y ahora, para más inri, la sombra de la corrupción le aparece por Andalucía involucrando a Chávez y Griñán.

El PSOE hoy ya no es un partido socialdemócrata, no tiene ninguna voluntad de transformar la sociedad, como máximo poner algunos ´parches´ superficiales. No se trata de que sea un partido rupturista, sino que no es ni siquiera un partido reformista. Lamentablemente, dentro del aparato no se ve ninguna voz de cambio. Parece como si hoy el PSOE fuera un partido férreamente dirigido por  unos cuadros vinculados cada vez más al ´pesebre´ del cargo. En estas condiciones quizás le vendría bien una derrota electoral peor de la que va sufrir, que lo hiciera reaccionar y lo llevara a una refundación.

En estos momentos el PSOE tiene, entre otras, dos opciones: La primera, apostar por el cambio, unirse a las fuerzas de izquierdas y progreso de ´Unidos Podemos´ y hacer avanzar este cambio hacia un modelo social más justo; la segunda,  jugar un papel de oposición a las fuerzas del cambio y por lo tanto favorable a los deseos de la clase y las élites privilegiadas del país, que es por donde camina. Incluso ya empieza a correr el rumor de que antes de pactar con ´Unidos Podemos´ el PSOE se puede plantear dejar gobernar al PP y C’s.  De ser así sería suficiente para hacerlo desaparecer. Auto engañarse, la carencia de ideario claro, la debilidad organizativa, la carencia de debate de ideas, las luchas internas por el poder, y el alejamiento de la gente llevan al camino del suicidio político. Por eso este PSOE necesita una refundación en la que sean prioritarias las auténticas virtudes de la socialdemocracia, se apueste por un partido obrero, laico y republicano.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de ¿ALIENTA NUESTRA IZQUIERDA EL LAICISMO?

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