@ellibelaresc

Cierto, si las sotanas hablaran de los desmanes sexuales (con hombre, con mujer) de muchos de sus portadores nos íbamos a enterar del percal que habita en los predicadores del dios de la iglesia católica. Y no es que a mí me escandalice. En absoluto, porque pienso que uno y otro desmán, si es que lo son, son producto de la incomprensible y antinatural ley del celibato que la IC se inventó para tener controlados a los curas y que una mujer no les pudiera desviar el cerebro. Inteligente por otra parte, piensan ellos.

Cuando habla de pecados sexuales la IC muestra ´cierta tolerancia´ con la práctica de sexo ´natural´. Sabe de la infinidad de desviamientos que practican los curas, desde el más famoso monseñor hasta el cura de aquella aldea perdida que es asistido por una prima. No pueden hacer nada y miran hacia otro lado. Pero su ira y sus proclamas se convierten en truenos cuando tienen que aceptar que siempre ha habido gais debajo de una sotana.

Saben que son multitud gay en la institución y, a la vez, se quieren hacer fuertes persiguiendo, rasgándose las vestiduras, anatemizando sin piedad a los gais no exclusivamente clérigos. Es la caridad de la madre iglesia. Y lo peor es que no van a cambiar el discurso que vienen manteniendo durante siglos en torno a la homosexualidad. El odio hacia este tipo de amor, para ellos ´antinatura´, el rechazo a ese sentimiento que ellos catalogan como desviación y a veces como enfermedad, no es más que el producto del miedo de mirarse al propio espejo y verse reflejado. Porque una cosa tengo clara: siempre hubo gais debajo de una sotana.

Y mientras tanto el pobre Francisco predicando el evangelio, queriendo hacer llegar a su gente el mensaje de su dios. Pero está solo. Los intereses de los que realmente mandan en la iglesia católica son otros, a pesar de que el jefe ha sido elegido por la paloma.

Hace unos días, durante el vuelo que  traía al papa de vuelta de Armenia, ha pedido a la iglesia, esa de la que se supone es el jefe, que pida perdón al colectivo LGTB  por ´discriminarlos y marginarlos. El catecismo dice que no deben ser discriminados. Deben ser respetados, acompañados pastoralmente. Creo que la Iglesia no solo debe pedir disculpas a una persona homosexual que ofendió, sino que hay que pedir perdón a los pobres, a las mujeres que han sido explotadas, a los niños obligados a trabajar, pedir perdón por haber bendecido tantas armas´.

Este es el mensaje. Que se lo lean a Cañizares y a otros tantos de la curia española.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de PANAMÁ Y LOS BORBONES.

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