@ellibelaresc

El  batacazo  fue  impresionante,  más que  nada  por la  ilusión que  teníamos en  ver, de una  vez por todas, a Rajoy y los suyos en la cuneta, no la de Franco, faltaría más. Ha sido un golpe muy duro y  difícil de  digerir  por  los  agravantes que lo  acompañan. Ganó la  España de  Rajoy, Esperanza  Aguirre,  Fernández  Díaz, de la  Gürtel, de la  Púnica,  Fabra,  Camps,  Mata,  Rato, Granados,   Bárcenas,   González,   Chaves,   Griñán,   Juan   Carlos,   Felipe   y una   lista interminable. Es lo que hay, ni más ni menos. Esa es la realidad, terrible por otro lado, porque espanta pensar que quizás, con todo, Franco  también podría haber ganado las elecciones. Tal vez no necesitaba de tanta represión, tanto fusilamiento ni tanta pamplina, porque al final los españoles le habríamos votado igual.

Los resultados están ahí y quedan otros cuatro años de sufrimientos y recorte de libertades, de consentimientos  eclesiales, de  libertades  cercenadas  y de  recortes en  todos  los  ámbitos, menos en los de los poderosos. El PP estaba hecho una fiesta, lógicamente, de saber que puede hacer cuanto le plazca en este país porque hay cuerda para rato. Podrán seguir saqueando con total  impunidad  y  nosotros  seguiremos  votándole  mientras  nos  den  banderita de  España. Todos contentos.

España no es un gran país, señor Rajoy. España es un país de charanga y pandereta que sigue apostando por bandas de  corruptos, de inútiles, de  defraudadores  y de  egoístas.  España es un país de miedosos, de conservadores, de carcas. De obreros de derechas, de intelectuales de derechas, de socialistas de derechas.

En los días previos a las elecciones me imaginaba con la defenestración de Rajoy un país progresista en el que vivir con dignidad, con  orgullo,  con  ganas de  mejorar, de  aprender, de  ser  más  justo  y  solidario.  Con  ganas de crecer  como  sociedad. De  creer en los  servicios  públicos, en la  educación  y la  sanidad, en  los servicios sociales; y dos partidos que han demostrado en infinitas   ocasiones su   torpeza, su   podredumbre, su   codicia, no   van   a   hacer   nada   por conseguirlo. Todo  esto  tiene que  ser una  pesadilla.  España, señor  Rajoy, es  ese país mediocre que tú y los tuyos habéis creado, que da  por  buenas  unas  cifras  indecentes de  desempleo, de pobreza  infantil, de  fracaso  escolar, de  corrupción, de  injusticia  social.  España es un país de reaccionarios, de interesados individualistas, de cicateros que apuestan por que todo siga igual de mal.

España es el país en el que se  detiene  a  los  estudiantes  porque  protestan  por  los  recortes mientras los ediles que han trabajado en la corrupción, con sus cacerías y sus putas, han sido el prototipo del emprendimiento exitoso dentro de la fauna política de los viejos partidos. El país en el que  te  multarán  por  hablar de la próxima  manifestación,  pero en el que  los  grandes corruptos  del PP, el  PSOE  y la  realeza acabarán  sus  días  enchufados de  consejeros en  alguna eléctrica. El país de la Ley Mordaza y del pucherazo kafkiano del voto rogado que implantaron los socialistas con el apoyo del Partido Popular. El país del gobierno que puso un impuesto al Sol, y que paró en seco el progreso de las energías renovables, que recortó en educación y en ciencia  pero  quiso  compensarlo  poniendo de  nuevo la  religión  a la  altura de  las  matemáticas. El mismo país que  tiene una  televisión  pública al  servicio  del  gobierno  y de la  ignorancia,  con  alguna popular  presentadora que  expresa  apotegmas  casi  tan  sustanciosos  como  los de  nuestro presidente. El país de los políticos que en campaña se van a hacer lío a otro país para conseguir algún  voto  aquí. El país de  ministras,  infantas  y  votantes  ignorantes  activos de la  corrupción por amor a sus corruptos, y del ministro que condecora a vírgenes con honores de las fuerzas de seguridad, hace comisario a un histrión, tiene un ángel que le ayuda a aparcar y se la pasa organizando  desaguisados  a  otros  partidos  con  los  medios  y la  autoridad que le  hemos otorgado.

En fin, España es el país de broma que dirige un zombi al servicio del poder económico y cuyos ministros son  como  esos  payasos  terroríficos que  van  persiguiendo  a la  gente  con un  hacha  mientras tropiezan y se caen, aunque no por ser patéticos son menos letales. Es una anomalía democrática que el PP gobierne con la corrupción que le rodea y el abuso de poder del que ha hecho gala.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de OTRA VEZ CON LA LIBERTAD DE EXPRESIÓN.

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