@ellibelaresc

La respuesta a por qué la izquierda auténtica perdió un millón de votos está, creo, más clara que el agua: el miedo que tan magistralmente saben imponer y dosificar don Mariano y sus mentores. Y lo hacen muy bien, conocen el percal, saben que entre sus electores hay mucha noria y que la ignorancia es la madre del miedo. Los estrategas políticos de las filas populares lo saben. Tanto es así que el ´que vienen los rojos´, ´son boliviarianos´, ´cuidado con el de la coleta´ y otras perlas espetadas desde el partido conservador español han sido decisivas. En los últimos comicios electorales los ciudadanos han tenido que elegir entre el riesgo que supone lo novedoso, la incertidumbre, el cambio, la apuesta hacia el futuro, o la seguridad que produce la continuidad. Se ha asumido el dicho de que vale más lo malo conocido que lo bueno por conocer. Y no puede ser verdad.

El miedo. Cómo nos lo inyectan en vena desde que nacemos. Miedo subconsciente al mundo, a lo desconocido, al infierno, a lo foráneo, al cambio, al pecado, a lo diferente, al qué dirán, al castigo… Llevamos el miedo inmerso en nuestro ADN tras muchos siglos de adoctrinamiento por parte de esos que se autoerigen como los guardianes y expendedores de su moral inmoral. De tal manera que el miedo, tanto a nivel personal como colectivo, forma parte inherente a nuestra condición, como individuos y como sociedad, frenándonos en la expansión de lo que somos e inhibiendo nuestra evolución natural. Las masas humanas más peligrosas, decía Octavio Paz, son aquéllas en cuyas venas ha sido inyectado el veneno del miedo, del miedo al cambio.

Eso es lo que ha explotado el PP hasta la saciedad presentando a Podemos como el caos, la incertidumbre, la ruptura con los éxitos económicos alcanzados. Por si con toda esta ración de miedo se quedaban cortos, los populares han insistido en la semejanza y sintonía entre la actual política venezolana y la propuesta de Podemos. Letal.

Hago mía, también, esta reflexión de la periodista Coral Bravo: ´Tengo miedo a que en este país no cambien las cosas y sigamos sometidos a los caprichos voraces de los neoliberales. Tengo miedo a que se siga perpetuando la España negra. Tengo miedo a que sigamos involucionando, a tener ministros del Opus, a seguir en esta teocracia solapada en la que nos encontramos, a que sigan despreciándose los derechos y las libertades, a que algunos sigan llevándose el dinero público a paraísos fiscales, a que la corrupción y el robo sigan siendo la norma para los que nos gobiernan; a vivir en un país en el que no se respetan los Derechos Humanos, en el que se criminalice la pobreza a la vez que se genera, a sentirme en un lugar que no progresa, sino que retrocede a buena marcha, en el que la libertad, la tolerancia y los derechos son sólo palabras que ornamentan los cínicos discursos de los gobernantes. Tengo miedo a que haya un pacto entre partidos que suponga la continuidad de los cuatro terribles años del gobierno Rajoy. Tengo miedo a vivir en un país duro, cruel, yerto y hostil que no evolucione´.

¿Cómo no tener miedo a estos señores del PP que en lugar de velar por los intereses de los ciudadanos pareciera que van con espada en mano cortando las cabezas de los contribuyentes y de los más vulnerables? Tenemos lo que nos merecemos. Lo lamentable es que con todo lo que sabemos de estos mafiosos del Partido Popular muchos de los que nos roban van a ser votados y aplaudidos otra vez. Para ponerse a llorar.

Una última pregunta con respuesta: ¿Por qué en el 20D y el 26J ha pesado más el miedo que la corrupción? Yo creo que es por la incertidumbre no contrastada que acumulan muchos votantes, por eso millones de ciudadanos han apostado por el miedo en lugar de eliminar a los políticos que se llenan los bolsillos con nuestro dinero de forma ilícita. La corrupción la vemos lejana a nosotros, es como si no nos afectase directamente. El miedo y la seguridad han prevalecido ante la libertad.

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En la gacetilla de mañana hablaremos de CLARO COMO EL AGUA.

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