@ellibelaresc
Sí, es cierto, y ya lo hemos repetido en muchas gacetillas, el PP ha ganado las elecciones, pero eso no significa más que eso, que ha ganado, porque la Constitución ya explica que no logra la investidura el candidato más votado, sino aquel que consigue más apoyos en el Congreso de los Diputados, y esa persona, hoy, no es Mariano Rajoy y está por ver que pueda llegar a serlo. A los pocos días de saberse los resultados del 26J don Mariano se puesto a la tarea de captar votos. En esos momentos solo tiene el de Coalición Canaria, y ya veremos si realmente lo tiene. Mariano Rajoy tiene hoy una mayoría absoluta en su contra porque es un candidato tóxico, manchado por el dinero negro, la corrupción y los sobres.

Mariano quiere ser presidente, y tiene su estrategia, que es la habitual: sentarse a esperar a que se rindan sus rivales, sin poner oferta alguna sobre la mesa. No tiene un proyecto de Gobierno; o, mejor, se niega a tenerlo, porque eso supondría pactar con Ciudadanos un plan de reformas que incluirían la limpieza de las cloacas de Interior, Justicia y Fiscalía. O lo que es lo mismo: dejar en otras manos la gestión de los casos de corrupción del PP que son, personal y políticamente, los suyos. Considera a los partidos como si fueran asociaciones de idiotas y pretende negociar con supuestas cesiones que ya no son materia de negociación porque están perdidas de antemano, como es el caso de la ley Wert o la ley mordaza, porque estas leyes hoy tienen en el Congreso una mayoría absoluta en contra y caerán tanto si Rajoy está en La Moncloa como si está en Santa Pola.

Para ser creíble, el PP tendría que poner sobre la mesa de negociación la reforma de la Constitución (que tiene bloqueada), la composición del Gobierno (¿mantendrá el actual, incluido Fernández Díaz?) y apartar a Rajoy, un candidato indecente que lleva desde diciembre anteponiendo sus intereses personales a los de su partido y a los de esa nación de la que dice sentirse tan orgulloso.

Como fuerza más votada, el PP tiene la obligación y la responsabilidad de buscar aliados para formar Gobierno. Pero la responsabilidad de los demás partidos para evitar el lamentable espectáculo de unas terceras elecciones no consiste simplemente en rendirse ante el ‘trágala’ de Mariano Rajoy. También pasa por buscar otras alternativas si el candidato del PP fracasa o si, una vez más, se da al mus y rechaza siquiera presentarse.

Rajoy juega con una hipótesis seguramente acertada: que si en noviembre se vuelven a repetir las elecciones la abstención en la izquierda será aún mayor y solo el PP mejorará en escaños. Pero de tanto tirar, puede forzar que la cuerda se rompa y que los otros tres grandes partidos –PSOE, Podemos y Ciudadanos– encuentren en el chantaje político de Rajoy argumentos suficientes como para lograr ese acuerdo de mínimos a tres bandas que ahora parece imposible. El presidente en funciones ha tomado la política española como rehén de sus intereses personales. Si mantiene este bloqueo, será prioritario desahuciarle.

En la gacetilla de mañana hablaremos de SOBRE CIUDADANOS.

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