@ellibelaresc

Rajoy se ha entrevistado ya con el ciudadano Felipe. Con su paso marcial de soldado húsar le ha bajado la cabeza, servicial, al Borbón. La procesión va por dentro, y la falsa sonrisa, también. Pero no hablaremos en este caso de la investidura sino del sapo envenenado que le ha salido al camino de Rajoy y que le va a suponer muchos problemas para lograr que algún partido vote su investidura. Ya lo tenía complicado y ahora mucho más.

La Justicia ha decidido sentar al PP en el banquillo por un delito de encubrimiento como consecuencia de haber hecho desaparecer a conciencia la información de los dos ordenadores que Bárcenas tenía en la sede de Génova. ¡Hasta 35 veces los formatearon para borrar cualquier huella!

El hecho es gravísimo. Hay razones de peso para pensar -y así lo entiende la juez instructora- que en esos ordenadores destruidos ´con aplicación de técnicas drásticas´ había información comprometedora que podría confirmar la existencia de la financiación irregular del partido. Pero además, es muy probable que también estuvieran ahí los nombres de los que cobraban sobresueldos, entre quienes estaba el propio Rajoy, según consta en los manuscritos de Bárcenas.

El tema se ha alargado mucho desde que se descubrió el borrado, y eso que, a pesar de que como declara Celia Villalobos hay mucho rojerío en los jueces, los del PP siempre colaboran con la justicia, si les conviene. Fue el juez Ruz quien solicitó al PP la entrega de unos ordenadores que Cospedal había dicho que mantenían ´custodiados´ en el partido. Más cinismo, imposible. Pretendía cotejar la información con la de los conocidos como papeles de Bárcenas. Pero la realidad es que cuando fueron entregados a la Audiencia Nacional los discos duros habían sido destrozados. No es creíble que la decisión de deshacerse de ese material, en un momento en el que ya se conocía que Bárcenas tenía una fortuna en Suiza y que Rajoy aparecía en los papeles del exgerente como receptor de sobresueldos ilegales, no le fuera consultada al presidente del partido. Ni en la Patagonia se lo creen.

El asunto de los ordenadores del PP es conocido por todos. Y hay razones para ver en este caso similitudes con el Watergate, aunque con desenlaces distintos. Nixon tuvo que dimitir por mentir y obstruir la acción de la Justicia. Que Rajoy mintió lo sabemos desde que el juez Ruz concluyó, sin género de dudas, que el PP mantuvo durante casi dos décadas una contabilidad B, en contra de lo reiterado solemnemente por el líder de la formación, y hay indicios para creer que, con el consentimiento de Rajoy, el PP destruyó información para proteger a su cúpula directiva. Es decir, a su responsabilidad ´in eligendo e in vigilando´, Rajoy podría añadir ahora otra ´in ocultando´. Rajoy mintió y no ha dimitido, ni dimitirá, porque es tan mentiroso que no admite que miente, presuntamente, claro.

¿Un mentiroso compulsivo como Rajoy puede volver a ser investido presidente del Gobierno español? Lo intentará porque es tan prepotente que no puede admitir mácula en su proceder, ni en el absolutismo no ilustrado con que ha gobernado en los últimos cuatro años de mayoría absoluta y absolutista. Por eso en esta situación es difícil entender que el líder de los populares se empeñe en que le apoyen otras formaciones y en ser el único candidato posible.

En las actuales circunstancias, Rajoy, que apela una y otra vez a la altura de miras de sus adversarios para que le entreguen sus votos, debería renunciar a la investidura. ¿Qué llevó al PP a borrar los ordenadores? Todo indica que la misma razón por la cual Rajoy envió los SMS a Bárcenas: para blindarse, encubriéndose a sí mismo. La mera sospecha le inhabilita para solicitar la confianza al Parlamento. Rajoy debe irse ya.

En la gacetilla de mañana hablaremos de PINCELADAS POLÍTICAS Y MÁS.

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