@ellibelaresc

Don Tancredo parece no recordar la soberbia, el desprecio y el rodillo con que ha tratado a todos los diputados de la oposición, y con ello a todos los españoles, durante su mayoría absoluta de la última legislatura. Parece no recordar, tales son  sus ansias de conservar la poltrona,  y, acorralado, pide lealtad institucional (la misma que ha tenido él y los suyos cuando han estado en la oposición) al tiempo que amenaza con volver a declinar la investidura. Lo mismo de siempre: o gloria para mí, o amenazas o recurso al miedo que tan buenos resultados le está dando.

En estos momentos la derrota de Rajoy en su intento de ser investido presidente por el nuevo Congreso de los Diputados es perfectamente previsible. Y ello a pesar del aparato institucional y de partido que han movilizado para conseguir lo contrario. Empezando por el coro mediático que presiona con la idea de que es una obligación democrática dejar gobernar a Rajoy porque ha ganado las elecciones y, de esta forma, evitar unas terceras elecciones. Que lleguen si son necesarias aunque mucho me temo que Rajoy va a caer. Y será un placer inmenso.

Por eso la pregunta: ¿Es deseable lograr la derrota de Rajoy? Mi respuesta es sí. Aunque solo sea por razones de defender la Marca España. No podemos lograr influencia en el problemático devenir de la Unión Europea si mantenemos en la presidencia del Gobierno a una persona que manchó de indignidad el cargo. Aunque haya sido el más votado, entre otras cosas porque a su partido y a sus electores no le ha dado la menor oportunidad de poner a otro al frente.

Dicen en estos momentos los mandamases del PP que la actividad dialogante del presidente en funciones es extrema y que el vaso de la captación de votos  va por el buen camino, aunque está a la mitad. No me lo creo. Por eso vuelvo a preguntarme: ¿Qué sucederá si fracasa Rajoy? Lo previsto en el artículo 99 de la Constitución. El Jefe del Estado, terminada esta primera ronda de consultas, tendría que volver a hacer unas consultas rápidas y proponer a otra persona que se presentara con otro programa. Por supuesto, no cabe descartar que fuera del mismo PP y esto es lo que, hoy por hoy, me parece más factible. Pero tampoco cabe descartar que en el proceso que llevara a la derrota de Rajoy las fuerzas que lo consiguieran hubieran logrado lo que hoy no tienen: capacidad y confianza para llegar a un acuerdo que desplazara del gobierno al PP.

En la derrota de Rajoy , que es lo primordial, el objetivo, la necesidad imperiosa, es decisiva la participación del PSOE. No es casual que toda la presión mediática se centre indebidamente sobre el PSOE y Sánchez  pidiéndole, al menos, la abstención, y no sobre el seguro candidato a la Presidencia y previsible derrotado. Es lógico que lo haga el PP y su enorme multicolor coro mediático. Pero si fracasa es mucho más lógico, también, que las izquierdas hagan autocrítica, se unan con unos objetivos mínimos, dejen los protagonismos individuales y los egos, los detalles superfluos de siempre, y se pongan a trabajar con un objetivo común: apartar a Rajoy. No consentirle ni un minuto más en la presidencia del Gobierno.

De esto tienen que responder  los partidos de izquierda ante sus electores. Estos no han votado en balde. Su voto vale y es tarea de sus representantes hacerlo valer ya. Es un escándalo y una profunda anomalía democrática que Mariano Rajoy y su equipo puedan seguir gobernando. Si lo consiguen, será una derrota en toda regla para la calidad de la democracia en España. Demostrará que, aunque les hayan pillado con las manos en la masa, no pasa nada. Se consagrará la impunidad política. De ahí que el resto de partidos, también C´s, deben ponerse de acuerdo para construir las reglas que necesitamos en nuestra democracia. Tienen la obligación de impedir que un partido corrompido hasta la médula siga gobernando en España. Eso es lo que hay en juego en estos momentos en torno a la investidura de Rajoy. Tras dos elecciones en seis meses, es necesario que haya un gobierno en España, sin duda. Pero más necesario es todavía que dicho gobierno no esté en manos de un partido que no sólo está profundamente corrompido, sino que no ha dado explicaciones, ni ha pedido disculpas, ni ha hecho limpieza interna a pesar de todos los escándalos que han ido aflorando en estos años.

En la gacetilla de mañana hablaremos de EL JUEGO SUCIO DE RAJOY.

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