@ellibelaresc

Si Rajoy fuera un patriota, que es lo que exige a los demás, sabría que el problema de España es él. Que no hay Gobierno por su culpa y que debe irse ya. Eso lo sabe, y no lo consiente. ¿Por qué?

Primero por miedo, le tiemblan las piernas solo de pensar que puede dejar el poder, y con ello el control de jueces y fiscales. Sin Mariano en el poder es posible que su imputación ya fuera una realidad. Segundo: porque una dimisión le situaría para la historia de este país como el presidente que dimitió tras ganar unas elecciones asolado por la corrupción y el aislamiento de su partido, y tercero: la dimisión no es una palabra que figure en el código de conducta de Mariano Rajoy. El presidente del Gobierno en funciones se encuentra en una situación de bloqueo en la que  un paso atrás es más complicado de lo que se pudiera pensar en inicio.   Sabe que una renuncia significaría reconocerse a sí mismo como la parte fundamental del problema político que atraviesa nuestro país. Además, la dimisión tendría otra interpretación que al PP no le conviene: Rajoy estaría asumiendo, por fin, su  responsabilidad ante la corrupción instalada en su partido. Dar un paso atrás se interpretaría para la historia como el reconocimiento de una culpa. Si Rajoy se va, en su mochila se irían también Bárcenas, la Caja B del Partido Popular, un ordenador amartillado y quien sabe cuántas responsabilidades más relacionadas con los presuntos casos delictivos por los que se investiga a la formación conservadora.

Seguimos insistiendo en el tema, si bien sabemos que el electorado del PP ni caso: la corrupción es uno de los principales lastres que arrastra el PP ante la opinión pública y que ha mermado las posibilidades de Rajoy para llegar a acuerdos con otras formaciones políticas.

La espantada de Rajoy, además de por lo dicho anteriormente, también es improbable por cuestiones tácticas dentro del Partido Popular: cogería al partido sin los deberes hechos en materia de sucesión. Problemas los tiene: ahí está la velada batalla entre el grupo de los sorayos y el de García Margallo. Una salida precipitada dejaría todo el trabajo sin hacer y al PP en un escenario nuevo para aquellos que están acostumbrados a las herencias ordenadas.

En la gacetilla de mañana hablaremos de DE AQUÍ Y DE ALLÍ.

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