@ellibelaresc

Es cierto que el Gobierno ha aprobado en la legislatura pasada, sin hacer mucho ruido, para que la gente no se entere porque no conviene a la iglesia,  la modificación de la Ley Hipotecaria franquista, de 1946, que Aznar había amoldado a gusto de la Conferencia Episcopal en 1998. El cambio de hace 16 años permitió que la Iglesia registrase como suya cualquier propiedad que careciese de dueño legal, sin tener que rendir cuentas ni pedir permiso a la Administración. Los únicos requisitos eran que esta abonase una cantidad de entre 20 y 30 euros por el trámite y que un arzobispo diese fe de que el inmueble pertenecía a la Iglesia. Esto es, la modificación de Aznar equiparó la voz del clérigo a la de la Administración. ¡Ahí es nada este PP!

Abolir este privilegio de la Iglesia ha sido una de las grandes reivindicaciones de organizaciones como Europa Laica o la Plataforma de defensa del patrimonio navarro, que fue quien destapó el escándalo. Esta última documentó en el libro Escándalo monumental la inmatriculación (es el nombre técnico de la apropiación) de 1.087 propiedades solo en Navarra. Entre ellas había muchas iglesias, pero también fincas, garajes, huertos, campos, casas de maestros municipales e, incluso, un frontón. También es llamativa y escandalosa la inmatriculación que la iglesia católica realizó de la Mezquita de Córdoba sin que los poderes públicos movieran ficha.

Desde que saliera a la luz el modus operandi de la Iglesia para hacerse con cientos de bienes, varios han sido los pasos dados desde plataformas ciudadanas que reclaman de la administración una acción contra estas apropiaciones. Peticiones en el Parlamento, en el Congreso y en la UE solo han dado como fruto la reforma de la Ley Hipotecaria de la que hablábamos al principio.

No hay voluntad política, pero no por ello los colectivos ciudadanos han detenido sus investigaciones, que dan como resultado centenares de inmatriculaciones de propiedades públicas apropiadas por culpa de Aznar por la no menos oportunista iglesia católica que, por cierto, todo lo hacen para mayor gloria de Dios. Pero llegados a este punto ¿qué se puede hacer a partir de ahora contra esas apropiaciones?

Primero, difundir las inmatriculaciones realizadas para conocimiento del público en general. Recoger firmas y denunciar estas apropiaciones indebidas. El siguiente paso es apremiar a las distintas Administraciones (que son las que tienen las competencias legislativas) para que reclamen la titularidad pública  de aquellos bienes inmatriculados por la Iglesia sin título de propiedad, como es el caso de la propia Mezquita de Córdoba.

Así y todo ciertos políticos siguen sordos a las peticiones. Más allá del diálogo prometido quienes han estado al frente de los grupos mayoritarios en las distintas cámaras del Estado no han seguido la petición de las plataformas ciudadanas. Se ha conseguido un nueva Ley Hipotecaria pero, de momento, cómo hacer devolver estas apropiaciones indebidas está dando muchos quebraderos de cabeza. La pregunta sigue siendo ¿qué se puede hacer para deshacer las inmatriculaciones de esos bienes públicos?

Tres posibles caminos. El primero sería que el nuevo Congreso de los Diputados aprobara una ley que declarara la nulidad de pleno derecho de todas las inmatriculaciones hechas desde 1978 –año de aprobación de la Constitución- al haber sido hechas con una norma inconstitucional (la antigua Ley Hipotecaria) y que debiera quedar derogada por la propia Constitución. El segundo camino que deja la reformada Ley Hipotecaria –ahora no existen los artículos por los que se hicieron las inmatriculaciones- es llevar a los tribunales uno a uno los bienes inmatriculados por la Iglesia sin título de propiedad. Un calvario esta posibilidad. Y el tercer camino puede ser el más práctico: que las Administraciones recurran las inmatriculaciones.

Así y todo la cuestión sigue siendo si hay voluntad política de hacerlo. El ejemplo de la Mezquita de Córdoba ha dado la vuelta al mundo pero solo podría deshacerse su inmatriculación si una administración llevara su inmatriculación hasta el Tribunal Constitucional. ¿Entonces? ¿Tantos votos dan mantener un robo?

En la gacetilla de mañana hablaremos de INTRANSIGENCIA.

Anuncios