@ellibelaresc

Hace tiempo que intuyo el percal del que están hechos muchos de los actuales dirigentes del PP, pero nunca lo he visto tan claro como en estos momentos de presión indecente que están haciéndole al PSOE para que les deje volver a gobernar, mejor, a llenarse los bolsillos.

No tienen ningún empacho en recurrir a argucias como la de Albiol (´A ver si Sánchez tiene narices de enviar a 36 millones de españoles a las elecciones el día de Navidad´) o de Casado     (´El PSOE no va a permitir que España sea el hazmerreír de Europa´). Quisiera verlos en la situación contraria, esa que imagino: no a todo, no porque no, no porque me da la gana y soy más chulo que tú. Y encima convencidos de que con esta postura defienden la Marca España y los valores patrióticos. Son gentuza.

Son también unos impresentables. Todo premeditado con tal de salirse con la suya y pretender que Sánchez sea el responsable de los males que solo en PP ha generado en este país. Hasta la fecha exacta de la investidura y posibles noes a Rajoy la tienen estudiada para provocar ese efecto despampanante, teatral y beato de convocar unas terceras elecciones ¡el día de Navidad! Piensan estos individuos que van a salirse con la suya convocando elecciones en un día ´sagrado´. ¿Para quién? ¿Os imagináis tener que ir a votar el 25 de diciembre? ¿Y a Felipe dirigiéndose a la nación en plena jornada de reflexión? (Ese adorno navideño sería ilegal, ¿o no?) ¿Y a quien le toque en suerte tener que interrumpir su Navidad por cumplir con la obligación de estar en una mesa electoral? Esta es la maquiavélica tesitura en la que Mariano Rajoy ha colocado a todo el país -y a la Corona- con tal de presionar a Pedro Sánchez para forzar la abstención del PSOE y perpetuarse en la Moncloa.  Si nuestra izquierda tuviera lo que no tiene tendrían que empezar ya a motivar a su electorado, a dejar de proclamar grandes gestas que todos sabemos ya de memoria y a ilusionarnos con una asistencia masiva a los colegios electorales. Que votar contra Rajoy se convirtiera ese día en el brindis con champán y turrón.

Culpan a Sánchez, pero los sinvergüenzas son ellos. Indiscutible. El presidente (e.f.)  ha dilatado al máximo el anuncio de su investidura para, con la excusa de tener tiempo para negociar las seis condiciones regeneracionistas de Ciudadanos, trasladarla al penúltimo día de agosto. Y con ello que aparezca la Navidad. Todo un detalle de excentricidad rajoniana. Mariano ha forzado los plazos políticos y legales pensando solo en su interés personal, se ha avenido a aceptar en el último minuto las mismas condiciones que la víspera ignoró en el comité ejecutivo de su partido y no tiene escrúpulos en coaccionar a toda la sociedad con tal de chantajear al PSOE con el calendario. Demuestra que no es en absoluto de fiar.

Dice Rajoy que se presenta a la investidura por la ´certeza´ de salir elegido. Lo que no ha dicho es que esa certeza se basa no en su capacidad de negociación política y persuasión parlamentaria, sino en su convicción de que Pedro Sánchez, a quien intentará culpabilizar de que los ciudadanos puedan verse abocados a las urnas el día de Navidad, no podrá soportar la presión. Eso está por ver. Las declaraciones de Sánchez son tajantes y me gustaría creer que resistirá hasta el final. Sus votantes se lo agradecerán, y sus votos, también. Y la consecuencia debería estar clara también: Pedro Sánchez y el PSOE estarían obligados a dar un paso al frente para buscar un cambio de Gobierno alternativo y decente.

En la gacetilla de mañana hablaremos de PODEMOS ACEPTAR MUCHAS COSAS, O NO.

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