@ellibelaresc

Este blog se quedará huérfano cuando Rajoy desaparezca de la escena política. Porque la verdad es que el fulano da mucho que hablar y es singular. Ciudadanos le estrega un papel con unas exigencias como punto de partida para pactar. Quedan en reunirse una semana después. Termina la reunión y los periodistas le piden que explique qué le parecen las exigencias de C´s: ´Podemos aceptar muchas cosas… o no ´, declaró. Y se quedó tan pancho. La capacidad de sorpresa  del registrador para no decir nada no tiene límites.

Rajoy ha ninguneado a Rivera, y este hace como si no se enterara,  la procesión del poder va por dentro. Después de la reunión, y ante los medios, podría haber dicho que algunas le gustan y otras no, y que prefiere negociar en privado con Rivera punto por punto. Pero no, no, hizo conscientemente algo peor. Rajoy quiso que quedara muy claro que el PP ni siquiera había hablado de eso. O sea, que se confirma que lo único que quería era lograr una semana más de tiempo para presionar al PSOE.

El  presidente (e.f.) ha mentido de forma clamorosa a la opinión pública al asegurar que nunca prometió que sometería a la dirección del PP las reformas de Ciudadanos. Si algo añade este nuevo embuste al personaje   es que perfila con más nitidez su retrato de hombre apoltronado y reacio a pactar, lo que evidencia que su único afán es perpetuarse en la poltrona que le cierra los juzgados  y que sus promesas de regeneración son instrumentales.  Está amarrado al trono de Moncloa y se ve favorecido por el fin del bipartidismo, la fragmentación del Congreso, la tradicional división de la izquierda, el psicodrama que vive el PSOE con un líder acechado por otra dirigente esperando su momento para eliminarlo, y unos medios de comunicación en su mayoría domesticados por el poder o por sus problemas económicos.

Rajoy nos toma el pelo. Esa es la sensación que tenemos la mayoría de los españoles desde hace varios meses. Creíamos que la gota que había colmado el vaso llegó cuando, sin haber culminado las negociaciones de pactos y sin Gobierno en España desde hace 8 meses, cogió y se fue de vacaciones a su querida Galicia. Nos equivocamos. Había una vuelta de tuerca: tras entrevistarse con Rivera salió a la rueda de prensa para no decir absolutamente nada interesante y mentirnos a todos los españoles a la cara: ´¿Cuándo he dicho yo que iba a hablar en el Comité Ejecutivo Nacional  de las condiciones [del pacto con Ciudadanos]?´, preguntó en su comparecencia después de que diversos periodistas le increparan que saliera al atril para no decir nada. Pues una semana antes, ni más, ni menos. Entonces, declaró que sometería el documento de Ciudadanos al Comité Ejecutivo Nacional y ahora, una vez más, miente con su habitual desfachatez.

Así las cosas, ¿creéis que una persona decente podría dejar todo de lado e irse a Galicia unos días a tomarse unos vinos?

En la gacetilla de mañana hablaremos de LA HOMOFOBIA DE CIERTOS OBISPOS.

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