@ellibelaresc

Se acerca el momento de la sesión de investidura y me pongo a temblar solo de pensar que ese no sin condiciones del PSOE se convierta en un sí o en una abstención motivados por la enorme presión de la prensa del PP, del Ibex y de los llamados barones socialistas que viven como pachás en sus reinos de Taifa de puertas giratorias.

No me hago, pues, a la idea de que podamos tener a Rajoy como presidente del Gobierno. Que de nuevo volvamos a las políticas mezquinas de insolidaridad con los refugiados, de revertir los recortes en sanidad y educación pasando por la derogación de las reformas laboral, educativa y de seguridad ciudadana. Rajoy y el PP han encarnado en la pasada legislatura la degeneración ética y política de nuestras instituciones, la injusticia social, del destrozo de los derechos socio-laborales, la extrema precarización del empleo, el modelo económico más depredador e ineficiente, la intolerancia y la mutilación de la libertades, el desprestigio y la subordinación en ámbitos internacionales. Un nuevo gobierno del PP sería un negocio ruinoso para los españoles.

La investidura se nos echa encima, pero así y todo aún se está a tiempo de jerarquizar correctamente, atendiendo esta vez sí a los intereses generales, los deberes políticos. El primero ante todo es evitar la vergüenza de ser gobernados por un partido que estará simultáneamente en el banco azul del Congreso y en el banquillo de los acusados y la zozobra que diariamente nos provoca una Administración corrompida hasta los niveles más bajos que haya designado el PP. Seguro que de esto está más harta la ciudadanía que de ir a las urnas.

La investidura del indecente Rajoy tiene que fracasar, debe fracasar. Y es al PSOE a quien le corresponde la indeclinable responsabilidad de tomar la iniciativa y convocar a la formación de un gobierno alternativo, decente y solvente para afrontar los retos más inmediatos. En esta ocasión no hay un programa precocinado con el que puedan justificarse los dirigentes de Podemos para escurrir el bulto sino que tendrían que arrimar el hombro ahora en ese gobierno compartido que bien podría servir además para trazar el camino de una nueva, mutuamente respetuosa y solidaria vinculación entre los pueblos de España.

España sigue sin elegir presidente y con un gobierno en funciones. Y por lo que vemos, parece que nos va mejor así que con un mal gobierno. Algunas carteras han ido quedando vacantes. Un escándalo, un nuevo nombramiento, cada vez son menos los ministros. Y para sorpresa de los agoreros, hasta la economía va mejor de lo esperado. Es verdad que en el Congreso no se aprueban leyes, pero sufriendo los recortes en libertades y prestaciones sociales de las aprobadas en la legislatura de la mayoría absoluta del PP, casi es bendita esta parálisis.

En la gacetilla de mañana hablaremos de INSTALADOS EN UNA NUEVA MENTIRA.

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