@ellibelaresc

Como sabemos el dicho se emplea para advertir a quien ha hecho alguna mala faena que seguramente recibirá la réplica correspondiente. Y este es el caso. Pedro Sánchez quiere que Mariano Rajoy pase por el mismo trago que pasó él en su fallida investidura de 2 de marzo e infligirle una derrota inapelable que erosione su figura política. Donde las dan, las toman.

Si Rajoy tuviera vergüenza se borraría del mapa. Pero no va a ser así. En aquella sesión de investidura el ahora presidente en funciones acusó a Sánchez de impostura, engaño y fraude, de presentar una candidatura ´ficticia, irreal, farsa, ente de ficción, sucedáneo de infestidura´ al no tener los apoyos suficientes para salir adelante; le reprochó no haber ´movido un dedo para formar Gobierno´ y ridiculizó su pacto con Ciudadanos. ¿Le replicará, ahora, Sánchez con los mismos argumentos?  Debe ser implacable, más cínico, si cabe, de lo que fue Rajoy en aquella ocasión. Que lo inunde de citas históricas que retraten al protagonista en su ignominia. ´Lo que pretende hacernos creer el señor candidato es que si España no tiene gobierno, si no se completa una mayoría, si él no es elegido presidente, será por culpa de todos los demás, que son los malos´. ¿Le damos la vuelta? ¿Qué nos pretenderá hacer creer don Mariano el día 30 de agosto? ¿Que su pacto con C´s es natural y que el de Sánchez fue una fantochada?

En aquella ocasión Rajoy fue despiadado con Sánchez al recriminarle el pacto con C´s. Debe recibir la misma medicina. ´Toda esta representación ha venido precedida de otra no menos teatral y altisonante. Me refiero a la solemnísima firma de un acuerdo de muy limitada relevancia (el pacto con Albert Rivera), pero que se ha presentado con una escenografía que nos hacía pensar que estábamos ante una página de dimensiones solo comparable al Pacto de los Toros de Guisando´.

Refresquemos la memoria: en Guisando se habría firmado el acuerdo entre el Rey de Castilla Enrique IV y su hermanastra Isabel para proclamarla princesa de Asturias y reconocerla como heredera de la Corona de Castilla (saltándose a su hija Juana la Beltraneja). El Tratado permitió que todo el reino volviera a la obediencia del Rey después de la rebelión de parte de la nobleza, convencida de que Juana no era hija de Enrique IV sino de su valido Beltrán de la Cueva. Sin embargo, no evitó que, tras la muerte de Enrique IV, el conflicto degenerara en la Guerra de Sucesión Castellana (1475-1479).

¿Nos volverá a recordar el presidente (e.f.) este pacto, ahora a su favor? Si le conviene lo hará. No tiene ningún escrúpulo ni decencia en dar la vuelta a los temas y reinterpretarlos.

Pero hay más. Olvidan estos del PP qué hacen ellos cuando se les pide patriotismo. Hasta las narices estoy de oírme la imperiosa necesidad que tiene el PP de que el PSOE sea español y facilite la gobernabilidad del país. Hasta las narices. Estos del PP  se hacen los tontos, a lo mejor lo son, y piden para los demás la medicina que ellos nunca han querido aplicar. Ni para ser patriotas.

Rajoy, y por defecto los suyos, esa panda de palmeros que siempre lleva pegados a su cuerpo saleroso, siempre ha sido no frente al PSOE, y cuando por alguna razón los ha necesitado, abstención. Rajoy lleva todo el verano reclamando al PSOE que se abstenga para investirle de nuevo como presidente. Instan  a los socialistas al sentido común y ponen sobre la mesa algo que ellos harían sin menos pudor que el PSOE: culpar a Pedro Sánchez de la posible repetición de las elecciones: ´El PSOE es un partido de gobierno, y sus votos son necesarios ahora para que España tenga un Gobierno, por tanto yo espero que actúe con sentido común. No creo que el Partido Socialista o mejor dicho, que Pedro Sánchez pueda asumir la responsabilidad de que tengamos terceras elecciones el 25 de diciembre´.

Cuando Sánchez optó a la presidencia el  PP presumía del no que le dio y  de sensatez por llevar al país a segundas elecciones. Ahora esa sensatez ya no es la misma. La responsabilidad de Rajoy y su sensatez a la hora de evitar elecciones depende mucho de si es el PP el que va a gobernar.

Tras la sesión de investidura que hoy pondrá en su lugar a Rajoy este tendrá que admitir que está muerto, que es un cadáver político. Rajoy y su mundo son el problema, en modo alguno son la solución. Lo sabemos y lo sabe. Rajoy y su mundo son los culpables de habernos hecho vivir durante estos últimos cuatro años una agonía fétida que no nos merecemos.

En la gacetilla de mañana hablaremos de EN PRIMERA INSTANCIA.

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