@ellibelaresc

He seguido con altibajos la segunda sesión de investidura del aspirante a presidente del Gobierno, Mariano. Lamentable escuchar al candidato, aunque tengo que reconocer que por tener tiene hasta una virtud: le resbala todo lo que no le conviene y como los burros de noria va a la suya, reitera su discurso progresista que no se cree ni su abuela y finge tranquilidad sabiendo que sus palabras no van a mover un solo voto favorable de la cámara.

Rajoy es un indecente y un farsante. Y para desenmascarar al individuo no hay mejor medicina que la hemeroteca, esa que nos refresca la memoria de la fallida investidura de Pedro Sánchez y que ayer evidenció  con Rajoy ser un escupitajo de aquella. La simetría es casi perfecta: Rajoy despreciaba el acuerdo con Ciudadanos –´un florilegio de medidas para la ocasión´–, reprochaba a Sánchez haberlo intentado sin contar con los apoyos suficientes, – ´a ver si sale´- y acusaba al candidato socialista de buscar ´su propia supervivencia […] Lo que pretende hacernos creer el señor candidato es que, si hoy España no tiene gobierno, si él no es elegido presidente, será por culpa de todos los demás, que son los malos´ , se burlaba Rajoy hace cinco meses, cuando el candidato que se presentaba sin apoyos suficientes no era él. Es justo lo que ha pasado estos días dedicados a una posible investidura. Pero la indecencia del candidato está blindada para eso y mucho más. Igual nos niega que eso no lo ha dicho él, que son fantasías de Sánchez, de Iglesias o, en el mejor de los casos, de Zapatero.

Afortunadamente 180 diputados (´los malos´) le han dicho no y espero y deseo que ese no se siga repitiendo en la segunda votación. Porque ese ´no´ no es una negativa sin más, es la voluntad de una mayoría absoluta de ciudadanos que no quieren otro Gobierno del presidente más impopular e indecente de la historia de España. Una mayoría absoluta de una democracia parlamentaria que quienes hablan de ´la lista más votada´ desprecian sin cesar.

El PP se aferra a sus esquemas inamovibles, esos que el control de sus medios ha estado repitiendo día a día, minuto a minuto. Entre estos esquema está la llamada al PSOE para que sea responsable y tenga visión de Estado. ¿Responsable es aquel que incumple la palabra dada a sus votantes y hace justo lo contrario de lo que prometió durante la campaña electoral? Responsabilidad, para ellos, es permitir la investidura al presidente de los sobres y el ´Luis, sé fuerte´ a cambio de nada; ceder al chantaje de Mariano Rajoy y hundir completamente la credibilidad del PSOE bajo la amenaza de que, si Sánchez no se rinde, habrá que volver a votar el día de Navidad. Despreciables.

Por mucho que sea el líder del partido más votado, el candidato del PP tiene hoy una mayoría absoluta en su contra que es difícil que pueda revertir. ¿Quiere dar una lección de responsabilidad política y de sentido de Estado? Es fácil: le basta con irse, ya que él es primer responsable del actual bloqueo institucional, con su empeño en anteponer su supervivencia política a los intereses de su propio partido y su propio país.

Y ya que hablamos de responsabilidad diré que sí, el PSOE y Unidos Podemos son responsables, primero, de mantener a Rajoy, y segundo de no ser capaces de sentarse a negociar, de aparcar las zancadillas, las insinuaciones, los zascas propios de toda campaña y cogerse a lo esencial:  la imperiosa necesidad de una política de progreso que rompa con las injusticias y deshacerse de Rajoy y del PP. De no ser así  tenemos Rajoy para rato, porque ya sabemos su filosofía, se lo decía a la mujer de Bárcenas: ´la vida es resistir´, y vaya que sigue la máxima.

Termino. La primera sesión de investidura dio mucho que hablar a la oposición. A Rajoy, en general, se le ha reprochado  la forma absolutista e insensible que ha tenido de gobernar en la última legislatura. Pero el final de la intervención de  Alberto Garzón  me ha emocionado: ´Muchas gracias. Salud y República.´

En la gacetilla de mañana hablaremos de RESACA.

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