@ellibelaresc

La situación de provisionalidad del Gobierno les ha servido a Felipe y Letizia de excusa para no asistir a Río, a ser abanderados regios de nuestros deportistas en las  olimpiadas (bien que le vino cuando lució el palmito en Barcelona), y aprovechar la cercanía para darse un gustazo por las costas de Croacia. Todo un lujo para quienes bien merecen unas buenas vacaciones. Pero lo cierto es que todos pensábamos que con este desgobernado país que tenemos y mientras nuestros políticos se han dedicado gran parte del verano a pactar y negociar, los reyes iban a estar en un sinvivir, pendientes del móvil y del correo, pero no. Parece que Letizia (o su marido) han decidido que se merecían, al menos, una semana de desconexión total para recargar fuerzas.

Una escapada polémica que no alcanza los niveles de escándalo que supuso el asunto Botsuana con Corinna y la foto del elefante abatido por Juan Carlos, pero sí ha supuesto un elemento discordante en la trayectoria impecable de Felipe. Es una historia rocambolesca, donde hay medias verdades, engaños, falta de transparencia institucional y puestas en escena más parecidas a las que protagonizan personajes televisivos cuando quieren escapar de los ‘paparazzi’ que del matrimonio real. Un crucero que oficialmente no estaba previsto, porque este año, como aclaró Felipe en el posado de Marivent de principios de agosto, eran ´vacaciones atípicas´. ¿Atípicas? Nos han engañado al  aparentar que, dado el momento político, el jefe del Estado y su familia permanecían en Madrid, lamentando, como solo ellos saben hacerlo, no poder desplazarse a Río. Por cierto, ha sido la única casa real que no ha tenido representantes en Brasil. Las casas reales de Inglaterra, Dinamarca, Noruega, Suecia, Holanda, Mónaco, Luxemburgo y Bélgica sí han estado.

¿Verano atípico? ¿Dónde está la promoción que la casa real se supone debe hacer de la Marca España? ¿El mar de Croacia más bonito que el de Baleares? Su presencia en Baleares este verano ha sido vista y no vista. Letizia no apareció por las instalaciones del club náutico mientras se celebraba la Copa del Rey. Felipe se embarcó una mañana. La disculpa, como siempre, la situación política.

El crucero por Croacia lo han hecho en el velero ‘Dolce Vita’, una auténtica maravilla de 32.000 euros a la semana (según figura en una página de alquiler de embarcaciones) más los gastos de servicio de 550 euros por persona en pensión completa (los menores de edad la mitad), ha convertido estas vacaciones privadas y secretas en motivo de crítica tras los anuncios públicos de austeridad. ¿Cuántos españoles nos podemos permitir ese lujo? Nos dicen que una de las razones de ser de la monarquía es la ejemplaridad. En este caso no la hay. Pero le vamos a ver el lado positivo de la escapada: espero que en próximas apariciones veamos a Letizia más morena y relajada. Sería un placer.

En la gacetilla de mañana hablaremos de LA INTERVENCIÓN DE RUFIÁN.

 

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