@ellibelaresc

El suceso ocurrió hace algunos meses, y es ahora cuando tenemos a la vista el desenlace. Todo se descubrió cuando a monseñor Javier Salinas, obispo de Mallorca, se le vio junto a su sello episcopal en el dedo anular otro que a todas luces era una alianza. Empezaron las pesquisas y se pudo saber que el anillo era de su secretaria personal, Sonia, y que esta llevaba otro con el nombre del obispo, Javier. Los dos lucieron durante semanas las alianzas, hasta que monseñor Salinas supo que había sido denunciado por el marido de Sonia ante la jerarquía eclesiástica, acusándole de romper su matrimonio. Entonces el obispo  forzó la salida de Sonia del obispado, y se quitó el anillo.

El obispo sostiene que su relación con Sonia Valenzuela no ha contravenido la doctrina de la Iglesia católica, pero ya me diréis si su gesto de compartir una alianza sorprende cuanto menos en un cargo eclesiástico de su nivel. La conducta del obispo ha causado un profundo malestar entre  los miembros del consejo episcopal –el equipo de gobierno de la diócesis–, a los que monseñor Salinas ha ocultado toda la polémica con su secretaria. No les informó de que sabía que fue espiado por un detective privado que documenta los frecuentes contactos que Javier mantenía con Sonia Valenzuela, ni del dossier con fotos del obispo tomadas en el portal del palacio episcopal mientras lo cruza su colaboradora fuera del horario laboral del obispado. El Vaticano dispone del historial de llamadas que demuestra que en cuatro meses la pareja habló durante 145 horas por teléfono  y que recibía a solas a Sonia Valenzuela en la puerta de su residencia episcopal y le dejaba entrar con su coche aunque hubiera plazas libres para aparcar en la calle. El horario de salida era siempre entre las 21,30 y las 22 horas. Pasan juntos prácticamente más de diez horas al día y cuando se despiden vuelven a mantener largas conversaciones telefónicas, muchas veces de madrugada. Salinas tampoco desveló al consejo episcopal que el Vaticano le llamó a capítulo por este asunto, y que tuvo que acudir a Roma para dar cuenta de su relación y las acusaciones de romper un matrimonio católico de la alta sociedad palmesana, de Sonia Valenzuela y su marido Mariano de España Morell, miembro de una de las familias más conocidas de la nobleza mallorquina.

La conducta de Javier, siendo muy generoso en mi valoración, es impropia de un obispo, si queremos mantener a rajatabla el código ético y moral de esta religión. Un viejo aforismo dice  que entre santa y santo pared de cal y canto. A lo que alguien añadió: Y si no lo son, mejor de hormigón. Pues allí no hubo pared de ningún tipo sino puertas que se abrían y anillos que se intercambiaban.

Salinas ha manifestado en más de una ocasión  que él se queda en Mallorca pero la autoridad del prelado está tan malherida que su permanencia está dañando a la diócesis, al Vaticano y a su misma persona, por eso, y sorprende la rapidez con que se ha ventilado el problema, el caso ya se ha solucionado desde las altas esferas divinas. En el Vaticano no se han andado con rodeos y han decidido deshacerse del obispo de Mallorca por el suceso que hemos comentado y tipificado como ´relación impropia´, esto es,  su error no fue tener una historia con una señora. El pecado de Salinas fue mantener una relación con una mujer casada y comprometida ante dios.

Su puesto será ocupado por el actual obispo auxiliar de Barcelona, Sebastià Taltavull, al menos hasta que el Papa nombre obispo nuevo para la isla. Tras considerar que su conducta y relación con su secretaria han sido impropias, la Santa Sede le mandará de vuelta a su tierra natal, a Valencia, para ser el tercero de nada más y nada menos que del ya famoso y polémico arzobispo de Valencia, Antonio Cañizares. ¿Cómo reaccionará Cañizares a esta imposición de Francisco? ¿Le aplicará todas las soflamas que pide para los enemigos de la iglesia? ¿Qué penitencia le impondrá por su desvarío? ¿Con que ´cara´ predicará a sus nuevos fieles?

Y como esta gente no tiene vergüenza se despide así de su rebaño: ´Dios es quien nos perdona´   y pide disculpas si ´algún defecto ha ofendido a alguien´ o le ha dado ´motivos de preocupación´ […] ´En plena conciencia de que Dios misericordioso es quien nos perdona y renueva, os ruego que me acompañéis con la oración en esta nueva etapa de mi ministerio episcopal´. Asimismo, en el texto afirma que presentó su renuncia como fruto de una decisión ´tomada libremente, después de haber orado al Señor y asistido por el consejo de personas de criterio humano y eclesial, mirando lo mejor para la Diócesis´. Bla, bla, bla y amén.

En la gacetilla de mañana hablaremos de HOMOFOBIA, MACHISMO Y MISOGINIA.

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