@ellibelaresc

¡Ay, Rita, quién te ha visto y quién te ve! Cuando pienso en quién has sido inevitablemente me llegan a la memoria estos versos del Arcipreste de Hita: ¡Ay Dios, e quán fermosa viene doña Endrina por la plaça!/¡Qué talle, qué donayre, qué alto cuello de garça!/¡Qué cabellos, qué boquilla, qué color, que buenandança!/Con saetas de amor fiere quando los sus ojos alça.

Y así, sin que te dieras cuenta, todo tu poderío y  tu ´bienhacer´ se han ido al garete, y eso a pesar de que Mariano te protegió, no dio un puñetazo en la mesa nada más saltar el caso Taula en febrero y no se atrevió a convocar una gestora y provocar un terremoto de cambio en el PP de Valencia. Lejos de eso, dejó pasar el tiempo, como hace siempre, y en lugar de borrarte del partido, te blindó en el Senado.

Iba Rita camino de Madrid el pasado martes cuando un correo le avisó de la imputación del Tribunal Supremo por blanqueo de capitales. La doña se bajó del Ave en Cuenca y de nuevo regresó a Valencia. Otra vez a esconderse tras el visillo. Ni una explicación. Ni un mensaje. Ni una declaración, ella que tan dada es, o ha sido,  a buscar culpables de sus males. Este martes no llamó a nadie, ni quiso hablar con nadie, al menos con aquellos con los que debería tener una cierta obligación de hablar. ¿Qué pasará por la cabeza de la ínclita Rita, de la amiga entrañable de Rajoy, de la alcaldesa que fue de las Españas? ¿Tras la dimisión se irá a su casa a esperar juicios? No. Pasará al grupo mixto acogiéndose al aforamiento que tanto le conviene.

El PP está pagando la factura de su propia ineficacia, de su soberbia y del encubrimiento de los delitos que afectan ya a muchos de sus principales dirigentes. Sus dirigentes no quieren darse cuenta de que el partido necesita con urgencia el paso por la lavandería, un ejercicio de regeneración y de renovación de cuadros y de dirigentes, empezando por los que ahora mismo lo lideran.

¿Qué ha hecho Rita para verse obligada a darse de baja en el partido, pero a mantener ´su ´escaño para el grupo mixto, eso sí, a título propio y no a instancias del partido? Primero financiar ilegalmente a su partido con mordidas, segundo hacerse la estrecha y declararse inocente, tercero pedirle a su amigo Rajoy el aforamiento en el Senado y cuarto no poder justificar este aforamiento porque el tribunal supremo se ha visto obligado a imputarla.  ¡Qué hostia, qué hostia! Pues sí, Rita, y contigo nueve concejales más de tu PP por el efecto dominó y por estar imputados por blanquear 200.000 euros mediante donaciones que posteriormente eran devueltas en billetes de 500. Pero algunos de ellos ya han advertido de que no renunciarán al acta y se quedarán en el grupo mixto si el partido los expulsa del grupo municipal. Entre los investigados están María Ángeles Ramón-Llin, Félix Crespo, Alberto Mendoza, Cristóbal Grau, Vicente Igual, Beatriz Simón o Lourdes Bernal. Veremos si es así y el alcalde no ejerce su derecho y les quita el sueldo.

Así las cosas ayer, miércoles, Génova era un hervidero. Nadie quería saber por dónde empezar para preparar la renuncia de Barberá  y evitar que su causa dinamite un poco más a Rajoy. Rita,  en estos momentos tan convulsos por los que pasa el PP,  ha pasado a convertirse en un lastre muy pesado para su partido en una coyuntura en la que el futuro de Rajoy depende de los acuerdos que pueda alcanzar con otras formaciones. Ciudadanos ya había avisado de que no contaran  con ellos mientras Barberá siguiera en su escaño. Todo indica que tiene las horas contadas, aunque ella dice que va a conservar el acta porque de lo contrario podría entenderse como una asunción de responsabilidad.

Y mientras suceden estas cosas Mariano Rajoy guarda silencio, como es habitual en él cuando las cosas andan torcidas, y  vuelve al plasma para huir del escándalo Barberá y lleva dos días esquivando a la prensa acreditada para cubrir su presencia en la campaña gallega. Ni en un acto electoral en Mos (Pontevedra) ni en la presentación del libro de De Guindos ha dicho ni mu, y ya se sabe que cuando Rajoy enmudece no hay solución posible. Para nada sirve perseguirle por las callejuelas de los pueblos engalanados o a la entrada de los doctos salones de conferencias. Tampoco vale esperarle en las plazas de abastos en donde están previstos los besos, los apretones de manos y las sonrisas cómplices con pescaderos y fruteras que, probablemente, nunca volverán a ver al presidente del Gobierno. Si Rajoy decide callarse, nada le importan ni el número de cámaras ni la cercanía de los micrófonos. El silencio del presidente (e.f.) es incierto y la respuesta de Rita ante el PP lo esperado, de momento.

En la gacetilla de mañana hablaremos de EL FILÓSOFO Y LOS POLÍTICOS.

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