@ellibelaresc

El cinismo y desvergüenza que atesora Rajoy no tiene límites. El caso Soria es el último gatillazo de la opinión que este señor y algunos de los suyos tienen de las instituciones democráticas y de los ciudadanos. Hablan sin cansancio del desastre para España que supone el seguir sin Gobierno y el descrédito internacional que trae para el país la situación de bloqueo político y sin la mínima vergüenza son incapaces de evaluar que la razón de ese desastre está en el mismo Rajoy y sus compinches, que nos han situado en un país que huele a corrupción por los cuatro puntos cardinales.

Rajoy es un candidato contaminado al que nadie quiere acercarse (excepto Rivera y su partido, que demostraron en el debate  de investidura que lo hacían tapándose la nariz), y los propios miembros del PP deberían buscarle un sustituto decente y dejarse de las monsergas de que es el único candidato, porque con esta postura, que estoy seguro no es compartida por toda la Ejecutiva Nacional del PP, están dificultando la regeneración necesaria que necesita este país y que el PP, sumido en un impúdico estercolero judicial, está dificultando hasta extremos impensables.

Para justificar las afirmaciones anteriores intentaremos condensar en los siguientes párrafos la montaña de basura que acumula el PP y que irá ventilándose en los próximos meses, que van a ser un viacrucis auténtico, con sus catorce estaciones,  para estos populares tan auténticamente religiosos. Para empezar diremos que el partido  está investigado en cinco sumarios: Gürtel, caja B, caso Boadilla, caso de la destrucción de los discos duros de Bárcenas y la Operación Taula. La fianza que los jueces han fijado para estos casos es de 1 694 844 euros. ¿Los implicados? Los tesoreros nacionales Sanchís,  Lapuerta,  Bárcenas y Navarro; los exministros Ana Mato, Rodrigo Rato, Ángel Acebes, Jaume Matas, expresidentes de comunidades autónomas, exdiputados y diputados (Óscar Clavell), exsenadores y senadores (Rita Barberá, Guillermo Martínez, Pilar Barreiro), presidentes de Diputaciones, decenas de exalcaldes y exconcejales.

Otros asuntos: La trama Púnica, el caso de la visita del papa, Fitur, Acuamed, mordida toledana, Emarsa, Brugal, Fórmula 1 en Valencia, caso Palma Arena, Novo Carthago, Umbra, Nueva Condomina, Puerto Lumbreras, caso Serrallo, caso eólicas y Perla Negra, operación Tosca y Ópera y más que ya no son al caso.

Y terminaremos citando casos  que afectan a dirigentes particulares específicos. Nos referimos a los que llevan los nombres del exvicepresidente Rodrigo Rato (en el que se mezclan los casos Bankia, tarjetas black y el de sus supuestos fraudes fiscales y patrimoniales); el caso Gómez de la Serna-Arístegui o el caso ático de Estepona, que afecta al expresidente madrileño; el caso Pujalte, donde se investigan posibles delitos de falsedad y cohecho contra el exdiputado que le da nombre al caso y la exsenadora Ana Torme; el caso San Antonio, por el que se condenó al candidato del PP a lehendakari, Alfono Alonso, y a su inseparable Javier Maroto; el caso Baltar, por el que se investiga al junior de la saga por supuestamente ofrecer trabajo a cambio de favores sexuales a una mujer, o el caso Soria por sus papeles de Panamá.

¿Partido político o mafia organizada? Vosotros diréis.

En la gacetilla de mañana hablaremos de LO NORMAL.

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