@ellibelaresc

Mis amigos, con todo el cariño del mundo, me atizan por los contenidos monotemáticos de mi blog, esto es, por dedicarme casi en exclusiva a habar de Rajoy y su PP, de la iglesia católica y de la monarquía vs República. Yo les replico que los tres temas son apasionantes y que pienso seguir en esta línea. Por lo menos hasta que nos carguemos, políticamente hablando, a Rajoy, a la monarquía y consigamos un Estado laico. Ya veis que voy a tener temario más que suficiente hasta la segunda jubilación.

La tragedia griega y moderna es una representación teatral en la que los personajes se ven enfrentados a fuerzas misteriosas, contra los dioses o contra distintas situaciones de la vida, que operan en contra de ellos generando espanto y compasión y causando inevitablemente su destrucción. En la tragedia siempre encontramos catarsis; gracias a ella el espectador se identifica con el personaje, sufre con él y se emociona; de esta manera se produce una purificación de sus sentimientos. Con la catarsis el espectáculo (tragedia) causa sensaciones de compasión y miedo, y los espectadores salen del teatro sintiéndose limpios, con un mayor conocimiento de los caminos de los hombres y de los dioses.

El preámbulo anterior viene a colación del siguiente titular: ´La tragedia de este país es que 8 millones de personas quieren que Rajoy siga siendo presidente, a pesar del saqueo, del choteo y del esperpento en el que ha convertido la política española´. Cierto, pero de acuerdo con la teoría literaria expuesta en el párrafo anterior no se utiliza correctamente el término tragedia. ¿Qué catarsis nos ofrece Rajoy? ¿Este Liberal escandalizado se identifica alguna vez con don Mariano, sufre cuando se le descubren las mentiras y se emociona cuando dice que Rita es la alcaldesa de España? Pues va a ser que no.

Pero seremos laxos con el término del titular y nos identificaremos con el uso que del mismo se hace en la acepción 5ª del DRAE: ´Situación o suceso luctuoso y lamentable que afecta a personas o sociedades humanas´.

Y sí. Todo lo que envuelve a Rajoy es luctuoso y lamentable. Rajoy ha vuelto al plasma. Ha salido la causa penal abierta a Rita por el Supremo y él ha vuelto a entrar en la tele para evitar a los periodistas. Próximamente le veremos comparecer en un plasma dentro de una urna de cristal separada por un cerco policial de un kilómetro. Es el Gran Mariano de la España de 2016, el hombre que quiere que le dejen ser de nuevo presidente. Se niega a aceptar que, por acción o por omisión, el máximo responsable político de que su partido esté imputado en cinco causas judiciales por graves delitos es obviamente él, que huye de alguna prensa incómoda, pero en realidad está huyendo de su propia sombra.

Lo trágico de la acepción 5ª es que los votantes del susodicho vean normal que al presidente (e.f.) le dé todo igual. Normal que no cese a Rita Barberá en cuanto se anunció que el Supremo la iba a investigar. Normal que dos días antes el PP le diera dos comisiones en el Senado al que no va. Normal que haya tenido que ser ella la que deje su militancia del partido por las presiones, pero conserve su escaño por el que le seguimos pagando aunque no vaya por allí.  Normal que justo antes el presidente y su ministro de Economía nombrasen a dedo a su amiguete Soria cesado anteriormente por tener sociedades en paraísos fiscales y mentir al respecto. Normal que el PP evite que De Guindos comparezca en el pleno para explicarlo y normal que mienta en la comisión en la que no tuvo más remedio que responder. Normal que Rajoy incluyera al comisionista De la Serna en las listas aunque ahora sabemos que tenía que saber de sus manejos por Moragas. Normal. Todo lo anormal es normal para el PP y sus votantes. Todo es normal en el PP, hasta la desvergüenza de los medios afines y de los llamados barones y notables socialistas que piden sin ningún rubor que se le dé a Rajoy la presidencia del Gobierno. Si nuestra democracia fuera normal los anteriores deberían saber que en una democracia normal no debe gobernar un presidente que se esconde tras un plasma de su país y de su propia miseria. En un país normal no puede volver a gobernar el PP corrupto hasta la coronilla de Mariano.

Rajoy alienta el miedo de que los bolivarianos conviertan España en el caos de Venezuela cuando Génova se les ha adelantado y nos ha convertido en una monarquía bananera gobernada por los peores.

En la gacetilla de mañana hablaremos de UN POCO MÁS SOBRE RITA.

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