@ellibelaresc

Somos ya muchos los que pensamos que el PP es una banda controlada por un indecente, y otros del mismo cariz como personal secundario. Estos impresentables que son capaces de retorcer todo lo que no se adecúe a su marco programático son expertos en no hacer política: ellos lo único que quieren es mandar, tergiversar, controlar y ya se sabe, corromper. No quieren negociar, sino hacer negocios. Legislan pero no gobiernan. Reclaman mayorías absolutas con las que saltarse el Congreso y el Senado a base de decretos. Controlan el país, pero no lo dirigen. No quieren ciudadanos, quieren súbditos. Ochenta años después de que Unamuno se lo explicara en Salamanca a Millán-Astray aún no han entendido la diferencia entre vencer y convencer. O quizá sí y es que son de esa clase de personas que cuando les das a elegir entre la inteligencia y la fuerza, prefieren siempre lo segundo, porque les gusta más ser temidos que respetados.

Esta banda neoliberal de indecentes ha hecho de este país, de España, su cortijo. El poder es suyo y España, también. Esa es la razón de que miren por encima del hombro, con ese desprecio tan suyo, a quienes tratan de arrebatárselo: esos advenedizos, revolucionarios, chusma, jóvenes irreverentes a los que les faltan los apellidos que ellos creen que se necesitan para reclamar un lugar al sol, una vida decente. Los antisistema, les llaman, como si no fueran ellos mismos quienes lo han dinamitado para llenar sus cajas fuertes.

Quede claro que a estos salvadores de la patria los ciudadanos les importamos un bledo, para ellos somos simples actores secundarios que estamos ahí para servirles, para ser exprimidos, para cargar las piedras de las pirámides. Por eso sabotean por tierra, mar y aire la Sanidad y la Educación públicas, desvalijan a los pensionistas, quitan dinero a los desempleados,  empobrecen a los trabajadores y nos tapan la boca con leyes como la ley mordaza. Estos desalmados no consideran los impuestos un tributo solidario, sino una mordida, no los ven como un tesoro, sino como un botín. Su única idea es que cada uno tenga los derechos que se pueda pagar.

Y ya sabemos que el líder de todo lo dicho es Mariano Rajoy. Lamentable, pero verdad. Un dirigente como Rajoy no puede capitanear la lucha contra la corrupción porque no es su antídoto, es su síntoma, su cabeza invisible, el jefe de esa banda que acabamos de definir. El hecho de que pretenda que le salga gratis lo que ha hecho y deshecho, es inaudito. Que además quiera seguir en el Palacio de la Moncloa, un acto de desvergüenza que produce vergüenza ajena. Mariano no es un mal menor, es lo peor que le ha pasado a España desde 1977. No debería seguir un minuto más ni como cabeza de cartel del PP a la presidencia del Gobierno, ni en la política activa.

En la gacetilla de mañana hablaremos de RITA EN EL GRUPO MIXTO.

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