@ellibelaresc

¿Piensan esos 17 dimisionarios del PSOE en la gente que les vota? ¿A santo de qué este motín en momentos tan graves y conflictivos? Que no me digan que es por el bien de España, que no se lo creen  ni sus abuelas. Lo de ayer en Ferraz fue un golpe de Estado al más puro estilo de, por ejemplo, un tal Pinochet, orquestado por el gurú González y capitaneado por la ´sultana´ andaluza, que no sé qué magias atesora para que pueda ser una ´lideresa´ indiscutida.

Lo ocurrido ayer en el PSOE la Historia ya se encargará de calificarlo como el día de la vergüenza. Una traición incalificable. Una puñalada trapera (¡Ojo! No he votado jamás al PSOE), una traición que el tiempo, estoy seguro, se va a encargar de que los traidores lo paguen. Lamentable escuchar a García-Page que Sánchez pidiera perdón a González, a Puig que él ya prácticamente no era de la Ejecutiva por haber renunciado hace unos meses, a Vara lamentando la incomunicación, a González sintiéndose engañado y a Susana que ella está para lo que el partido quiera, sobre todo para organizar motines. El mismo comité federal que en julio dijo no a Rajoy.

Los 17 dimisionarios, aparcando toda exigencia de lealtad, han consumado ayer a la luz del día y transmitido en directo  el movimiento conspiratorio que desde días atrás se venía fraguando. La conspiración tiene por objeto hacer caer a Pedro Sánchez antes del comité federal ya convocado para que lo que hasta ahora ha sido el ‘no’ a la investidura del candidato Rajoy no se mantenga  y dé paso a una abstención que suponga vía libre para un gobierno del partido de la corrupción, las políticas antisociales y las leyes autoritarias en vez de un ‘sí’ a un gobierno alternativo.

Curioso resulta que estos dimisionarios rechacen a sus militantes  y se hayan negado en redondo a que sea la militancia la que decida los próximos pasos. Una militancia indignada, que recoge además el sentir de una ciudadanía atónita ante un espectáculo fratricida de tal magnitud, se resiste a consentir una maniobra tan desleal como descarada, que no solo es contra el secretario general en el legítimo desempeño de sus funciones, sino que es en definitiva contra el PSOE, contra su memoria y contra lo que significa en la política española y más allá. José Antonio Pérez Tapias está muy acertado al dudar que ´los dimisionarios puedan mirar a los militantes a la cara´. Pedro Sánchez puede gustar o no, pero lo que es innegable es que ha hecho más por la militancia que cualquiera de los 17 dimitidos. Lo que ha quedado patente es que hay intereses ocultos en defenestrar al actual secretario general que, lejos de dimitir, debería aprovechar la coyuntura para hacer limpieza en el comité federal.

Y mientras Rajoy y los suyos tomándose su cucurucho de palomitas, y El País, otro de los periódicos del PP, haciéndoles el trabajo sucio. Dice en su Editorial de ayer  que la salida del secretario general del PSOE, Pedro Sánchez, es imprescindible. En circunstancias normales en la vida de cualquier partido político, el revés recibido por el PSOE en las elecciones autonómicas celebradas en Galicia y el País Vasco el pasado domingo, que se suma a las derrotas cosechadas en las dos elecciones generales del último año, donde el PSOE ha obtenido los peores resultados de su historia, deberían haber supuesto la dimisión automática de su líder. Cualquier dirigente político cabal lo hubiera hecho sin dudarlo. Pero Sánchez ha resultado no ser un dirigente cabal, sino un insensato sin escrúpulos que no duda en destruir el partido que con tanto desacierto ha dirigido antes que reconocer su enorme fracaso […] Pero la gota que sin duda ha colmado el vaso ha sido la decisión de adelantar el congreso del partido con el exclusivo fin de hacerse reelegir y blindarse frente a una segura derrota en unas próximas elecciones, faltando así a los compromisos adquiridos con sus compañeros de partido, que supeditaban cualquier movimiento interno a la formación de un Gobierno […] Ni Felipe González, ni Joaquín Almunia ni José Luis Rodríguez Zapatero se aferraron al argumento populista de convocar a los militantes para atrincherarse en el cargo. Supieron elegir el mejor momento para irse por el bien del partido. No es el caso de Sánchez, dispuesto a hundirlo en las urnas por años […]  Hemos sabido que Sánchez ha mentido sin escrúpulo a sus compañeros. Hemos comprobado que sus oscilaciones a derecha e izquierda ocurrían únicamente en función de sus intereses personales, no de sus valores ni su ideología, bastante desconocidos ambos. Admitimos no tener gran confianza en su capacidad de rectificar. Pero queremos hacer, pese a todo, un esfuerzo final y llamar a Sánchez a recapacitar: que medite sobre el daño ya causado a su partido y que se vaya para no causarle todavía más.

Precioso Editorial, escrito al dictado de los interesas del PP y de la oligarquía financiera que manda en este país.

En la gacetilla de mañana hablaremos de LA FESTA DE LA ROSA.

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