@ellibelaresc

Tras la tragicomedia representada en la calle y  en la sede del PSOE el día de la convocatoria del Comité Federal cabe preguntarse algo tan elemental como quién o quiénes la representaron mejor. Se dice que hubo gritos, llantos, pucheros, lagrimones y suspiros de impotencia, de exaltación y de contrariedad por lo que estaba sucediendo. Sabemos ya lo que sucedió, pero ¿fueron realmente los felipistas-susanistas los ganadores? Sí y no. Sí porque se deshicieron de un Sánchez que les molestaba, y mucho, por podemita. Y no porque no fueron ellos los ganadores. El auténtico vencedor y aplaudido al final de la representación fue Mariano Rajoy.

Los ganadores, ahora llamados críticos, que decidieron ´coser el PSOE´ a balazos, anteponiendo sus intereses personales a los de su partido, su militancia, su electorado y su país, se empeñan en hacer declaraciones del tipo ´eso ocurre en todas las organizaciones centenarias como la nuestra. Se debate acaloradamente pero luego todos unidos porque solo con el diálogo impera la democracia´. Se equivocan, no han sabido dialogar y tendrán que reconocer que lo que queda de Ferraz es un solar,  son los restos del bombardeo dialéctico utilizado para deshacerse de Sánchez. Están de lleno en una guerra civil, y en una encrucijada de la que por su obcecación con Rajoy va a ser muy difícil de salir: el no a Rajoy supone unas terceras elecciones, que ni por asomo les convienen, y abstenerse les supone dar vía libre al partido de la corrupción, un partido con una contabilidad B sin declarar, participando, por tanto, en un fraude fiscal como dios manda; una contabilidad que se nutría ilegalmente con donaciones de empresarios que eran recompensados con contratos públicos. El partido de un presidente (e.f.) que ha mentido repetidamente en el caso Bárcenas y otros muchos, y que quedó en vergonzosa evidencia cuando salieron a la luz los mensajes personales que enviaba a su amigo tesorero del partido dándole apoyo y ánimos. Cualquier otro gobierno, con muchas menos evidencias e imputaciones, hubiera salido pitando de inmediato, y muchos de sus líderes estarían en prisión. Pero eso sí, cristianos hasta la médula, católicos, y muchos hasta del Opus, eso sí son. Como dios manda. Que los valores son los valores. Y la moral cristiana es el ejemplo para seguir. Los obispos, sus íntimos. Como dios manda, también. Total, como de vez en cuando se confiesan, todo se queda en pecata minuta.

La consecuencia más directa del espectáculo que ha dado el PSOE estos días es que Mariano Rajoy ya puede fumarse un puro con total tranquilidad. El primer partido de la oposición aún está dividido sobre si es buena idea abstenerse o votar que no. El debate está disparado y, después de este espectáculo, prolifera quien ahora argumenta que no queda otra que ir a elecciones por el qué dirán.

Independientemente de todo lo que estamos comentando creo que el auténtico drama de lo que ha ocurrido el fatídico fin de semana en la calle Ferraz es que con la actitud de unos y de otros se ha perdido la ´pequeña´ posibilidad que todavía quedaba de formar un gobierno de progreso. Sí, incluso con los tan criticados y vejados independentistas. La situación creada por los socialistas es tan complicada para ellos y tan positiva para Rajoy y los suyos que el presidente (e.f.) de los sobres incluso puede elegir menú: disfrutar de la rendición del PSOE o forzar una repetición electoral que lleve a toda la izquierda a una derrota aún mayor. Hasta el día fatídico del Comité federal, el PSOE había podido imponer algunos requisitos para su abstención; ahora será el PP quien en la práctica ponga las condiciones. Por eso es Mariano Rajoy, y no Susana Díaz, el gran vencedor.

El PSOE ha cambiado el ´no es no´ por una sucesión de ´ya veremos´, ´lo estamos pensando´, ´qué quieres que te diga, por un lado si pero por otro también´ o ´ya os llamaremos cuando sepamos algo´. En el PSOE nadie parece querer asumir el coste de tomar una decisión que, paradógicamente, ya carece de valor. Da igual lo que decidan los socialistas, que haya gobierno o vayamos a elecciones, ya sólo depende de ti, Mariano. Tan fácil te resultará justificar ir de nuevo a la investidura por responsabilidad, como la necesidad de ir a elecciones porque no se pude uno fiar de semejante tropa. Por eso tiéndeles la mano, te lo agradecerán.

En la gacetilla de mañana hablaremos de GRACIAS, SUSANA.

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