@ellibelaresc

Los políticos de Extremadura y de Aragón ya se han dado cuenta del despropósito que es mantener la asignatura de Religión en la escuela pública y han empezado a maquillar el sinsentido rebajando horas lectivas de la asignatura. La casta episcopal se ha sublevado, faltaría más. Y ya están con los casos de persecución a la religión en la Justicia. Monseñor Cañizares hacía lo propio hace unos días en su territorio.

En esta ocasión ha sido el arzobispo de Mérida-Badajoz que dice que ´maltratar´ la clase de Religión ´perjudica a la democracia´. Pero no dice en qué sentido ni hace autocrítica de los errores de su secta en el tema que juzga. Así, pide al Ejecutivo regional que recapacite para ´desterrar toda beligerancia en esta materia´ de la asignatura de Religión en las clases extremeñas. No se acuerda el susodicho de toda la guerra que montaron para, en connivencia con el PP, deshacerse de Educación para la Ciudadanía. La beligerancia solo la ven cuando los hechos no sirven a sus intereses.

En una carta en el semanario Iglesia en Camino de la Archidiócesis de Mérida-Badajoz, Celso Morga, el arzobispo, se refiere de este modo al recurso ante el Tribunal Superior de Justicia de Extremadura al que, según apunta, se han visto obligados los obispos de la comunidad ´por desgracia a plantear contra la reducción del horario lectivo de Religión prácticamente al 50 por ciento en dos de los cursos de Secundaria´.  El Tribunal superior de Justicia Extremeño ha dado la razón a la Junta de Extremadura.

Esta reducción, argumenta el obispo, lesiona los intereses de los padres que ´libremente´ quieren esa asignatura para sus hijos, que en Extremadura son muchos. ‘Pero, aunque fuesen pocos, su elección merece todo el respeto y consideración, teniendo en cuenta que la asignatura de Religión ofrece unos conocimientos indispensables para conocer nuestra historia y cultura, pero además tiene unos valores altos para formar personas pacificadas con sí mismas y portadoras de un elevado sentido de la apertura a una convivencia social pacífica y abierta a las necesidades sociales a las que todos debemos prestarnos con generosidad’. ¿Seguro que todo esto es lo que aporta la asignatura de Religión? ¿No será lo contrario? ¿Qué les enseñan a los niños? El temor, la irracionalidad, el miedo a los fuegos del infierno, la obediencia ciega a los curas y a lo que predican, la creencia sin cuestionar en lo que ellos llaman dogmas, el pecado como pena, el sometimiento de la mujer al varón, la generosidad de los milagros… ¿Qué ha aportado la religión católica a este país a lo largo del tiempo? Se lo diré, señor obispo, persecuciones, intolerancia, manipulación de las conciencias, rechazo a las nuevas ideas, a los progresos de los nuevos tiempos. Sometimiento de sus seguidores a sus ideas interesadas y a mantener los ojos cerrados para de este modo educar en la ignorancia más radical.

Tendrá que saber, señor Celso, que la educación pública no debe entrar en el adoctrinamiento religioso, que es lo que se busca aquí. Hay otros espacios donde unos padres pueden iniciar a sus hijos en las creencias que ellos mantienen y profesan. La escuela está para otra cosa. La educación religiosa no debe ser financiada jamás con dinero público pues España es un Estado aconfesional. Que cada padre se encargue de pagar los cursos de religión que desee para sus hijos pero que no me lo saquen a mis de los impuestos. La Ciencia en las escuelas y la Religión, en sus correspondientes templos, en las sacristías.

En la gacetilla de mañana hablaremos de MÁS SOBRE LA DIMISIÓN DE SÁNCHEZ.

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