@ellibelaresc

Hace ya unos días que la noticia del premio nos cogió con mucha sorpresa. La actualidad de los acontecimientos políticos en los que el bipartidismo nos tiene sumidos nos impidió serenarnos y hacer un comentario urgente de la, creo, excentricidad de la Academia Sueca.

El Premio Nobel de Literatura es el único momento del año en el que se da alguna importancia mundial a los libros. Y en esta ocasión la academia sueca, patéticamente, ha querido premiarse a sí misma y darse un baño de modernidad al torcer la lógica de su galardón —que, aunque ahora nos parezca increíble, se llama Premio Nobel de Literatura—. Obviamente, su marca aparecerá este año en millones de espacios públicos (blogs, redes sociales, periódicos, revistas musicales, canales de televisión…) donde no habría aparecido de haber premiado a un escritor húngaro, Lazslo Krasznahorkai,  o a un ancianito estadounidense, Philip Roth. Estupendo.

El problema no es Bob Dylan, el problema es el lugar exagerado que se le ha hecho ocupar para quitarle el suyo, por ejemplo, a Philip Roth, uno de los mayores exponentes de la Gran Novela Americana, aparcado y ninguneado por una Academia Sueca que no quiere problemas, que prefiere premiar sin gluten, sin ofender a nadie, reafirmándose en lo obvio, en lo que no genera polémicas. Que Dylan sea un genio musical no es algo en discusión. El debate de fondo es que, siendo ya momento de un Nobel  de Literatura para Estados Unidos, el jurado de los Nobel no quiso quemarse las manos con una obra como la de Roth: incómoda, procaz y brutal. Era mejor la dulce rebeldía de Dylan. Era más segura.

La Academia Sueca destaca su disco Blonde on Blonde por ser ´un ejemplo extraordinario de su forma brillante de rimar, de juntar estribillos y de su estilo brillante de pensamiento´. Cierto que Dylan es la cumbre de la música popular del siglo XX, pero ello no tiene nada que ver con ser una gran figura literaria merecedora del Premio Nobel de Literatura.  ¿Qué ha hecho Dylan para merecer el galardón más importante de las letras internacionales? Su mérito, según la Academia sueca, ´haber creado nuevas expresiones poéticas dentro de la gran tradición de la canción americana´. ¿Es suficiente esta creatividad para recibir un Nobel? ¿Es coherente un premio Nobel de Literatura para Dylan, entendiendo este premio como el reconocimiento a una carrera literaria excelsa? ¿Acaso se puede completar un poeta sin dejar para la posteridad un soneto, un serventesio, una copla? Mi opinión es rotunda: no. ¿De verdad supera Dylan en forma, ritmo, métrica, rima o recursos estilísticos a, yo qué sé, Pepe Caballero Bonald? Obvio: no.´ Año tras año se olvidan de los buenos escritores. ¿Cuándo el Nobel para Murakami, Roth, Auster, Ian McEwan, Martin Amis, Banville o, en otros tiempos, Proust, Borges, Graham Greene y Mishima?

Las letras de las canciones de Bob Dylan,  junto con las de Joan Baez, fueron en su juventud himnos de los movimientos sociales contra la guerra de Vietnam y a favor de los derechos civiles, exploraciones profundas sobre el poder político, el desorden –incluido el de las drogas– y las tensiones entre las creencias individuales y colectivas. Representaban la cultura pacifista y antisistema. En su madurez ya no es el mismo. El chauvinismo americano que denunciaba en sus años sesenta se ha convertido actualmente en su promotor y portavoz. Ha abandonado los principios para poder ganar dinero sin ningún tipo de escrúpulos. El anuncio más caro de la Super Bowl del pasado febrero, de los coches Chrysler, lo protagonizaba Dylan. Costó una millonada. No sorprende nada que los de la Academia sueca intenten localizarlo para confirmarle o notificarle personalmente el premio.

Termino la exposición de mi postura sobre la concesión del Nobel con unas frivolidades. El cantautor dominicano Juan Luis Guerra será nominado para el Premio Nobel de Química de 2017 por su contribución al estudio molecular de la bilirrubina y la influencia de los estímulos afectivos en el aumento de la tasa en sangre de este pigmento. El artista español Alejandro Sanz ya ganó el Nobel de Medicina en 2014 por haber hecho posible el primer trasplante de corazón ´partío´ y  Bisbal renunciará al Nobel porque ´En mi mente y en mi corazón no está que me den el premio Nobel, ha declarado´. ¿Cuándo le van a dar un premio Grammy a Philip Roth o a Lazslo Krasznahorkai?

En la gacetilla de mañana hablaremos de PIENSA EL PP QUE…

Anuncios