@ellibelaresc

En España siempre se ha valorado positivamente la ´lealtad´ de los políticos a sus partidos, no a los ciudadanos o a sus propios criterios, y cuando alguien opina de forma diferente se le tacha de disidente o reaccionario y no sale en la foto. Yo siempre he pensado que tal y como funcionan los partidos sobran la inmensa mayoría de los diputados y senadores, ya que todos votan lo mismo, de forma leal a la dirección del partido que, como se está viendo con el PSOE, no tiene por qué coincidir con la opinión de votantes y militantes. Entonces, ¿para qué tantos? Si nos sobran médicos y profesores, ¿por qué no sobran políticos, si no aportan nada? Las listas abiertas solucionarían parte de este problema, pero claro, no interesa.

Lo hemos podido comprobar estos días pasados con la crisis del PSOE y en las sucesivas intentonas de investidura de Pedro Sánchez y de Rajoy. ¿Tal y como se ha votado es como piensa cada diputado? Pues va a ser que no. Por eso, sabido que los partidos imponen a sus políticos en el parlamento la disciplina de voto  es más que evidente que todo el entramado político se tendría que discutir en las sedes de los partidos y luego un reducido número de senadores y diputados acudirían a las respectivas sedes de la voluntad popular a votar lo que en las sedes se pactó. ¿Os imagináis la de millones y disgustos que nos ahorraríamos? Por poner un ejemplo: el Senado tiene 226 senadores. Sobran doscientos de acuerdo con la teoría que venimos defendiendo; el Congreso tiene 350 diputados. Sobran 300 por lo mismo; pasemos ahora a analizar, como un ejemplo, los diputados autonómicos: Les Corts valencianas constan de 99 diputados, por el mismo rasero sobran 60, y así todos los parlamentos regionales; finalmente computaremos los diputados de las diputaciones, valga el ejemplo del País Valenciano: Valencia tiene 31 escaños, Alicante 31 y Castellón 27 ¿Para qué? Un despacho de gestión podría solucionar tanto dispendio. ¡La de millones que nos íbamos a ahorrar!

La misma lealtad de los diputados a los partidos genera un sinsentido y una falta de libertad de pensamiento en todos los diputados. Debería haber en los partidos unas ideas y premisas intocables y luego la libertad de cada diputado, que teóricamente representa a territorios diferentes en cultura, tradiciones, historia y lengua, para defender su territorio. Pero no es así. Lo hemos visto con lo sucedido en la crisis, mejor dicho, con el golpe de estado que se ha producido en el PSOE. Los diputados socialistas que se mostraron a favor de la postura de Pedro Sánchez el  sábado 1 de septiembre atisban el peligro de perder su sillón en el Congreso. Como lo van a perder o a sufrir una multa (es lo de menos) si no son obedientes a la ´democracia´ del Comité Federal impuesta el pasado domingo para desdecirse del no y permitir con la abstención que gobierne el corrupto Rajoy. Algunos socialistas coherentes van a saltarse la disciplina de voto, y lo van a pagar. La fidelidad a unos principios y a unos compromisos a algunos no solo les va a costar un disgusto sino ver que sus bolsillos se van a menguar considerablemente. Hay diputados sin oficio ni beneficio que viven solo de este paripé parlamentario.

ÚLTIMA HORA: El candidato Rajoy a la investidura ha pronunciado en la sesión de ayer un discurso conciliador, de mano tendida y abierto al diálogo permanente para conseguir que no se ´malogren los frutos que con titánico esfuerzo han conseguido los españoles´. Pide profundizar en ´sus´ reformas,  pese a los diez meses de parálisis política. Dice que convocará el Pacto de Toledo antes de fin de año con el objetivo de acordar las reformas necesarias para garantizar la sostenibilidad de las pensiones. Igualmente llamará a los interlocutores sociales para compartir con ellos el análisis de la situación económica y social y abordar nuevas medidas que garanticen la creación de empleo y su calidad, así como una mejor asistencia a los parados de larga duración, también aboga por un pacto nacional por la educación, y se ofrece a una negociación de un nuevo sistema de financiación autonómica. Con los independentistas ha dicho estar dispuesto al diálogo y a la cooperación y ha manifestado su intención de buscar fórmulas que acomoden mejor la necesaria solidaridad interterritorial. Garantiza la vigencia de los acuerdos alcanzados con otras fuerzas políticas.

Y termina con una frase propia de la mayoría relativa: ´Haré cuanto esté en mis manos para que podamos trabajar de forma conjunta por el bien de los españoles. No me faltará tiempo para escuchar ni atender las inquietudes de todos y tengan la total y absoluta certeza de que sabré interpretar lo que han dicho los españoles. Espero de todos que asuman el mismo compromiso´.

¿Quién va a creer estas promesas de un sujeto que miente de forma compulsiva?  C´s, seguro, y por lo que parece el PSOE, también.

En la gacetilla de mañana hablaremos de ¡VAYA ESTUPIDEZ Y CINISMO!

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