@ellibelaresc

Después de haberse puesto las botas quemando a diestro y siniestro a herejes, intelectuales, brujas, y gente de bien los fucsia vaticanos nos salen con una nueva estupidez. Primero se creen que la gente les hace caso, y luego se atreven a mandar, que para eso la secta tiene sus borregos incondicionales. La iglesia Católica siempre diciéndonos lo que hay que hacer. Mientras, ellos siempre hacen lo que les da la gana.

La última estupidez nos la han planteado días antes de celebrarse la festividad católica de Todos los Santos y de los fieles Difuntos con la prohibición de quemar a la gente, después de muerta, añado yo.

Dicen los gerifaltes de la secta que los restos mortales incinerados deberán mantenerse ´en un lugar sagrado´, a saber, el cementerio, en una iglesia (no en el hogar) o ´área dedicada a tal fin por la autoridad eclesiástica competente´ (y que tomemos como ejemplo el que ellos nos dieron con las quemas de la inquisición).

Con los nuevos tiempos las nuevas prácticas de cremación están ´en desacuerdo con la fe de la Iglesia´ (¡Qué tarde se han dado cuenta!), que sigue prefiriendo la sepultura de los cuerpos (aunque sostienen que la cremación del cadáver no toca el alma y no impide a la omnipotencia divina resucitar el cuerpo y, por lo tanto, no contiene la negación objetiva de la doctrina cristiana sobre la inmortalidad del alma y la resurrección del cuerpo). Por eso se podrá negar el funeral en el caso de que ´el difunto hubiera dispuesto la cremación y la dispersión de sus cenizas en la naturaleza por razones contrarias a la fe cristiana´. (Veo en el decreto oscuros intereses económicos. La iglesia católica tiene en este país unos 8000 cementerios y con la moda de las incineraciones se les escapa el negocio de los nichos y de la conservación. ¿No lo veis así?)

En este decreto se dice a los católicos que ´la conservación de las cenizas en un lugar sagrado puede ayudar a reducir el riesgo de sustraer a los difuntos de la oración y el recuerdo de los familiares y de la comunidad cristiana y así se evita la posibilidad de olvido, falta de respeto y malos tratos, que pueden sobrevenir sobre todo una vez pasada la primera generación, así como prácticas inconvenientes o supersticiosas´. Una duda me llega: ¿no estarán pensando estos próceres en montar también cementerios de hornacinas en las iglesias y explotar el negocio?

La doctrina de la fe señala que también está totalmente prohibida la conservación de las cenizas en el hogar. ´Sólo en casos de graves y excepcionales circunstancias, dependiendo de las condiciones culturales de carácter local, el sacerdote, de acuerdo con la Conferencia Episcopal o con el Sínodo de los Obispos de las Iglesias Orientales, puede conceder el permiso para conservar las cenizas en el hogar, que no pueden ser divididas entre los diferentes núcleos familiares´, se especifica, y añado yo: previo el pago de algún gravamen por los trámites. Algo tienen que mojar.

La Iglesia católica para evitar cualquier malentendido panteísta, naturalista o nihilista señala que no se pueden permitir ´actitudes y rituales que impliquen conceptos erróneos de la muerte, considerada como anulación definitiva de la persona, o como momento de fusión con la Madre naturaleza o con el universo, o como una etapa en el proceso de reencarnación, o como la liberación definitiva de la ‘prisión’ del cuerpo´.

Dicho lo anterior la secta se apropia del cadáver porque los muertos no son propiedad de los familiares, son hijos de Dios, forman parte de Dios y por ello no se celebran ritos privados sino ceremonias públicas. Los difuntos esperan en un campo santo su resurrección´.

Yo entendería todo lo anterior solo por razones higiénicas. Todo lo demás me parece una solemne estupidez, una nueva forma de marear la perdiz y de meterse donde no les llaman. ¿Cómo se les ocurre a estas alturas revisar un uso de incineración que durante siglos han utilizado como práctica muy saludable en las hogueras de la Inquisición? El decreto, que quiere imponer el enterramiento y no la incineración, tenía que haber empezado pidiendo perdón por todos los males que han causado a la humanidad. Pero no, ellos no piden perdón porque ellos son la Verdad y la Vida, son los que perdonan. ¡Qué gentuza!

En la gacetilla de mañana hablaremos de INVESTIDURA.

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