@ellibelaresc

Tras una primera sesión de investidura, y como estaba previsto, Rajoy pierde la votación. El espectáculo perfectamente controlado, y la tensión Pablo Iglesias-Hernando (PP) a tope. Y esta tarde, sin problemas, elegido presidente. No quiero ni pensarlo.

Un Rajoy pleno, sobrado, encantado de haberse conocido, que bromeaba con lo más serio, su mensaje a Bárcenas. Lógico. PSOE y Ciudadanos han blanqueado con su apoyo la corrupción del PP. La frase que ha pronunciado esta mañana en la tribuna del Congreso riéndose de algo tan grave como su famoso ‘Luis, se fuerte’, debería pasar a la historia, y ha recordado que si no colaboran puede convocar elecciones a partir de mayo. Una posibilidad que solo a él beneficia. Nos esperan cuatro años, o tal vez menos, de más de lo mismo, con un PP con la sartén por el mango y con un PSOE doblegado que no podrá ejercer la oposición ni ´revertir´ ni ´derogar´ ni ´proponer´ más gasto en materia social, porque ´medidas que aumenten el déficit público no podemos atenderlas´, les ha dicho Rajoy. Migajas. Sus políticas seguirán la misma senda porque han sido ´exitosas´. Por tanto, ¿para qué cambiarlas? Se resistirá a derogar ninguna de sus leyes, ni la reforma laboral, ni la ley mordaza, ni la reforma constitucional. Solo ha concedido magnánimamente un mínimo cambio en la LOMCE, dejar sin validez las reválidas, suficiente para satisfacer a C´s. El líder del Partido Popular se ve presidente y piensa ya en el día después a esta sesión de investidura. Sabe que va a tener difícil sacar adelante nuevas leyes y también mantener las suyas, y sabe que con el concurso del PSOE todo será más fácil.

Una de las palabras que más veces se ha oído en boca del candidato ha sido la de diálogo. ´Necesitamos un gobierno abierto al diálogo. Eso es lo que ofrezco. Estoy dispuesto a negociar cuanto sea necesario todas las decisiones´. No me lo creo, salvo que el ofrecimiento de Rajoy incluya una disculpa sin concesiones a la mentira por todo lo que ha hecho hasta hoy. En los últimos 300 días, el diálogo del Gobierno en funciones ha consistido en despreciar al Parlamento y negarse a someterse a su control. Su búsqueda de acuerdos con los demás partidos se ha resumido en sentarse a esperar su rendición. Incluso su pacto con Ciudadanos –el único e insuficiente acuerdo que el PP logró– empezó porque Albert Rivera dio el primer paso. Rajoy no se movió. Y sigue con que ´Debemos asumir la necesidad de diálogo, no como un peaje incómodo, sino como una oportunidad de consolidar reformas amplias y duraderas´. Justo lo contrario a lo que hizo durante sus cuatro años de mayoría absoluta con todas y cada una de las leyes que aprobó. Cinismo en estado puro. Un Rajoy rodeado de corrupción promete en su discurso de investidura lo contrario de lo que ha hecho desde que gobierna.

Y mientras el PSOE camina su propio viacrucis intentando convencer y convencerse: apoya la continuidad de Rajoy pero amenaza (es de risa) con tumbar sus políticas, un cóctel probablemente incomprensible para los 5,4 millones de votantes que apoyaron a su partido el 26J. El partido tiene bajo mínimos la credibilidad, y la de su portavoz parlamentario, Antonio Hernando, es literalmente nula. Pese a ello, el entusiasta del ‘no es no’ a Rajoy, considerado por Pedro Sánchez como un traidor, ha sido ayer quien ha alzado la voz para cargar contra Mariano Rajoy jugando un papelón que pocos en su partido estarían dispuestos a desempeñar: el PSOE empieza, con el voto negativo en primera ronda y la abstención el sábado, a ´trabajar para ser la alternativa mayoritaria en el futuro´. Lamentable su actitud y lamentable también que acusen a Podemos de impedir la formación de un Gobierno de izquierdas.

La bancada conservadora disfrutó por primera vez en el debate de investidura escuchando a su jefe de filas ´hacer pedagogía´ con los diputados de Podemos. Recurriendo a un tono con altas dosis de ironía, Rajoy dijo a Iglesias que no tiene miedo prácticamente a nada. Pero menos a las manifestaciones y a las huelgas generales. Para chulo, yo.

El líder de Podemos ha articulado un discurso pensado única y exclusivamente para enardecer a los suyos. Su intervención, muy del gusto de mucha gente, de fuera, claro,  provocó varios murmullos de protesta, especialmente entre la bancada socialista, y finalmente fue llamado al orden por la presidenta de la Cámara, Ana Pastor, ante la mayor acusación genérica lanzada en el hemiciclo en 40 años de democracia: ´Hay más delincuentes potenciales en esta Cámara que fuera´.

Pablo Iglesias dedicó mucho más tiempo a arremeter contra el PSOE que contra el PP. La réplica a Antonio Hernando llegó a lo personal: “ha dicho que el tiempo les dio la razón, les dio la razón cuando rompieron con el marxismo, cuando hicieron la reconversión industrial, cuando dijeron OTAN sí. Le ha faltado decir que fue muy duro para usted descabalgar al secretario general pero que el tiempo le dará la razón. Estoy convencido señor Hernando que, efectivamente, el tiempo pondrá a cada uno en su sitio”.

Y mientras esta tarde el PSOE hará presidente a Rajoy la calle está convocada para protestar la investidura del líder de la corrupción. Este es el cartel.

mafia1

En la gacetilla de mañana hablaremos de EL REGISTRADOR LO CONSIGUE.

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