@ellibelaresc

El nuevo Gobierno ha necesitado 10 meses para formarse gracias a la irresponsabilidad histórica del PSOE. Las dudas que nos asaltan tras la investidura del presidente más corrupto de la reciente historia de España son varias. Si la abstención del PSOE solo nos asegura el gobierno y que evitaremos unas  nuevas elecciones no se despeja la duda de cómo se va a gobernar España de ahora en adelante. La pluralidad se ha instaurado en el Parlamento, las coaliciones se han vuelto necesarias, pero la sensación que reina en el ambiente es que el nuevo gobierno del PP no va a ser tan distinto del saliente, lo cual sería desastroso. Los socialistas han evitado esas elecciones que tan malos presagios les aventuraban, pero lo van a pagar muy caro. Al tiempo. El nuevo gobierno nace lleno de dudas sobre si será capaz de afrontar reformas importantes y necesarias para una sociedad malherida por el anterior gobierno del mismísimo Rajoy. En la sesión de investidura el protagonista prometió diálogo y reformas, que nadie con un poco de sensatez se lo cree por su condición de mentiroso compulsivo.

Por eso en este escenario se abren dos posibilidades. La primera es una legislatura corta en la que los socialistas no apoyan las propuestas del gobierno del PP para poder recuperar su espacio y el gobierno acaba convocando elecciones anticipadas. La segunda es una legislatura en la que el partido socialista, temeroso ante la amenaza de un adelanto electoral, da apoyo a gran parte de las medidas del Partido Popular sin capacidad real de negociar las condiciones y las políticas salientes. Intuyo que esta segunda posibilidad es la que se va a imponer, a pesar de las fanfarronerías de históricos como Vera, Page, Lambán, la sultana y Madina, entre otros.

Me lo veo venir, siempre Rajoy con el garrote de la amenaza. Cuando tenía la mayoría absoluta recurrió al miedo para atemorizar a la ciudadanía y que unos millones de insensatos se creyeran sus amenazas. Ahora, con la mayoría simple, la amenaza de unas nuevas elecciones va a ser el miedo que meta en el cuerpo de los socialistas y con ello atenazarles el voto en el Parlamento. Si el gobierno de Rajoy fracasa no pasa nada, vamos a unas terceras elecciones y gana, según las encuestas, por goleada,  y si no sufriremos un gobierno del Partido Popular aplicando el programa del Partido Popular sin tener que hacer grandes concesiones a ninguno de los otros grupos parlamentarios. Es cierto que el tono de Rajoy ha cambiado en los últimos tiempos y, sobre todo, en el discurso de investidura obligado por las circunstancias, pero sus incentivos siguen siendo perversos. El botón rojo (¿o azul?) de las elecciones anticipadas sigue estando en su mando, y Ciudadanos ha dejado de ser necesario teniendo, como tiene, al PSOE atenazado hasta la coronilla. Es decir, si quiere, el Partido Popular puede seguir teniendo un poder político abrumador para seguir legislando sin voluntad de negociación y dialogo real.  El optimismo que generaron los nuevos partidos en 2015 se ha evaporado, la resignación y el pesimismo han vuelto. Y esto son malas noticias para todos, incluso para los que han conseguido mantener su poder intacto. Una democracia sin apego ciudadano es una democracia en constante peligro de nuevos populismos, de nuevas problemáticas sociales y, sobre todo, de un mal funcionamiento. Las instituciones deben responder a las nuevas demandas de los ciudadanos, no pueden vivir de espaldas a ellas.

Una observación final: El PSOE considera que aupar al gobierno al presunto cabecilla de la trama Gürtel es mejor que una abrumadora victoria electoral del PP. Este comportamiento, claramente traidor a las aspiraciones de las bases, conlleva la pena accesoria para el PSOE de ser definitivamente desalojado del segundo lugar en número de votos, en beneficio de Podemos, para continuar su descenso a los abismos, ganado a pulso, por los dirigentes que han propiciado el golpe de estado. Es posible que al PSOE le beneficie una legislatura en la oposición con 85 diputados antes que un nuevo y merecido revolcón electoral que le reduzca el número de escaños pero le devuelva la dignidad perdida. El PSOE tendrá que saber que  a los españoles no nos favorece en absoluto otra legislatura gobernados por gentes manchadas por la sospecha más que confirmada de corrupción y la certeza de que los intereses de España serán postergados ante las ambiciones personales de los propietarios de ciertos grupos empresariales nacionales e internacionales.

En la gacetilla de mañana hablaremos de ACOSO A RAJOY Y A OTROS.

 

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