@ellibelaresc

Miles de personas protestaron el sábado 29 de octubre en el centro de Madrid contra la investidura de Mariano Rajoy como presidente del Gobierno bajo el lema ´Ante el golpe de la mafia, democracia´  y también contra Felipe González y Susana Díaz por haber desempeñado un papel público relevante en el giro adoptado por el PSOE durante las últimas semanas, que le llevó a pasar del ‘no es no’ a una abstención que ha permitido la reelección de Rajoy como presidente.

Independientemente del lema de la pancarta inicial fueron muchos los títulos reivindicativos que se podían leer en las pancartas de los indignados manifestantes: ´Traición´, ´Vergüenza me daría ser Susana Díaz´, ´Felipe, golpista, eres un fascista´, ´El PP engaña, roba y amordaza´, ´PP: falsario, feroz ladrón, cruel tirano´, ´PP y PSOE, misma mierda es´, ´España, mañana, será republicana´, ´Esto nos pasa por un Gobierno facha´ y ´Mariano, escucha, Madrid está en lucha´. En otras cartulinas solo había un gran ´No´.

Más allá de los espontáneos, el panorama era familiar. Casi idéntico al de las protestas que recibieron a Rajoy en 2012 y continuaron durante los meses siguientes. Destacaban los organizadores de la marcha, la Coordinadora 25-S, conscientes de que habían conseguido la primera protesta masiva contra el Gobierno del PP desde las Marchas de la Dignidad de marzo de 2014 y, también, de que los próximos meses van a ser propicios para movilizar de nuevo a la izquierda y plantarla en la calle. La convocatoria de este sábado no llegó al nivel de Rodea el Congreso ni el clima social que se respira ahora se parece al de entonces, pero la protesta por la investidura de Rajoy solo aspiraba en realidad a convertirse en la semilla de algo más grande. Quizá por ser la primera gran protesta en dos años y medio, el tono fue tranquilo, con tintes de nostalgia, y muchos de los asistentes prefirieron el sarcasmo.

También se pudieron recoger testimonios de los manifestantes: ´No queremos el Gobierno de un partido que en cualquier país democrático estaría ilegalizado´, ´este Gobierno no representa la democracia´, ´estoy a favor de lo que ha votado la mayoría, que no ha sido este Gobierno´, ´es desde la movilización social como se logran los cambios. Por eso, esta manifestación queda ahora desconvocada, pero la lucha sigue y con más motivos que nunca´.

La sensación de que ´no podemos seguir así´ era la transmitida por los miles de personas que salieron a la calle el día del infausto nombramiento de Rajoy como presidente del Gobierno.

Y mientras ocurría esto en la calle, la sesión de investidura se daba por terminada, y en el patio del Congreso nos encontrábamos rostros de abatimiento, de devastación. Ojos vidriosos, miradas huidizas, ganas de huir del hemiciclo y del patio del Congreso. Hasta lágrimas. Los diputados socialistas salían derrotados del pleno de investidura de Mariano Rajoy, con la pesada losa de la abstención a su espalda, con la imagen de la mayor fractura del grupo parlamentario de su historia reciente, con el trauma pegado a la piel de la decapitación de Pedro Sánchez (primero) y de su renuncia al acta (después), dispuesto a dar la batalla para ´recuperar´ el partido. El PSOE está roto y muy dolorido, a la espera de que la formación del nuevo Gobierno, tras 314 días de bloqueo institucional, serene las aguas internas y le permita tomar oxígeno. Pero no será sencillo porque hay muchos descosidos y no hay aún ni aguja, ni hilo ni liderazgo claro.

En los próximos días se sabrá si lo del sábado pasado fue un aperitivo o un fogonazo.

En la gacetilla de mañana hablaremos de LA INTERVENCIÓN DE RUFIÁN EN LA INVESTIDURA.

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