@ellibelaresc

La cuestión no es si la intervención de Rufián en la sesión de investidura de Rajoy fue tosca o refinada. La cuestión es si dijo algo que no fuese rigurosamente cierto y si todo lo que dijo es oportuno o no recordarlo cuantas veces haga falta:

Y acabo dirigiéndome una vez más a los compañeros Iglesias y Domènech. Compañeros, teníais razón, el bipartidismo ha muerto. [En este momento, Ana Pastor, presidenta del Congreso, cortó el micrófono del diputado de ERC por sobrepasar el tiempo y porque estaba molestando demasiado, digo yo] Ahora es un solo partido. PPSOE y el Frente Nacional Naranja. Más fuerte. Más reaccionario. Más hegemónico. ¿Cuánto más necesitáis? Os ayudaremos siempre. Pero nosotros sí que podemos. Si queréis ganar a un partido, no nos escuchéis. Si queréis ganar un país, ayudadnos. Viva Galiza Ceibe, Viva Andalucía libre, Viva Castilla libre, Gora Euskalerria Askatuta, Visca Catalunya lliure, Visca els Països Catalans. Vivan todas las naciones sin estado. Muchas gracias y buenas tardes.

La  bancada socialista, ante este mini discurso de Rufián, estalló de ira e indignación. Cierto que el tono desabrido y su teatralización le granjearon múltiples desaprobaciones por parte de muchos diputados (les escocía lo que les dijo) y del público en general. Cierto, pero ya sabemos que la verdad duele. ¿Ha dicho Rufián alguna falsedad? Deberían haberse indignado mucho más con la actitud mostrada por el candidato. Fueron incapaces de reaccionar al comprobar cómo Rajoy, en su intervención, les humillaba con su prepotencia y autoritarismo habituales, propios de una mayoría absoluta. En su discurso no solo no se molestó en agradecer su abstención a los socialistas sino que subió a la tribuna tan consciente de que tiene la sartén por el mango que se dedicó, exclusivamente, a marcar líneas rojas. ´España necesita un Gobierno que esté en condiciones de gobernar. No de ser gobernado, sino de gobernar´. Una sarta de mensajes claros para ese nuevo PSOE cuyos portavoces afirman que van a ´crujir a Rajoy´ desde la oposición. Y este les responde: ´No estoy dispuesto a derribar lo construido… no puedo aceptar su demolición… No se puede pretender que gobierne yo y traicione mi propio proyecto político que además fue el más apoyado por los españoles. No me pidan ni pretendan imponerme lo que yo no puedo aceptar´. Ni un solo diputado socialista, de los que pensaban abstenerse a conciencia, se removió en su asiento mientras el candidato, su candidato, les leía la cartilla. Ninguno se replanteó su voto cómplice ante la reaparición del Rajoy en estado puro. Antonio Hernando subió a la tribuna con el discurso escrito, sin afear al líder popular el tono empleado y con visibles ganas de dar por terminado cuanto antes el papelón que, por deseo propio, le tocaba jugar.

Los socialistas, visto lo visto, no se sintieron indignados ni pidieron la palabra para replicarle a Rajoy. Derrota y humillación totales. Ya fuera del Congreso, y ante las cámaras, algunos diputados intentaban asimilar el desastre y declaraban que el mal trago había pasado y que a partir del lunes 31 de octubre empezaba una nueva etapa. Están muy equivocados. No le van a poner cerco a Rajoy, porque la negociación con Rajoy va a ser la mar de sencilla: o me apoyas o convoco elecciones. Esa espada de Damocles ya pende sobre el grupo socialista. Su capacidad de influir en el Gobierno es más que escasa y ellos, digan lo que digan públicamente, lo saben perfectamente. Las resoluciones parlamentarias que incomoden al Ejecutivo serán incumplidas sin más, generando un conflicto de competencias que resolverá el Tribunal Constitucional dentro de 6 o 7 años. Todo esto ocurrirá y de cada medida que tome el Gobierno de Rajoy será corresponsable el Partido Socialista; de cada nuevo caso de corrupción que salpique el PP será cómplice pasivo el Partido Socialista, que traicionó a sus votantes y renunció a ser oposición. El PSOE en este acto de investidura se suicidó públicamente porque el único objetivo de sus ideólogos era acabar como fuera con Pedro Sánchez.

PARA TERMINAR: me tomaré con calma los comentarios del nuevo ´gobierno ´de Rajoy.

En la gacetilla de mañana hablaremos de A SUS ÓRDENES SEÑOR RAJOY.

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