@ellibelaresc

En una entrevista inédita de la periodista Victoria Prego al expresidente Suárez,  en 1995, que desvela La Sexta Columna, Suárez (que hace las declaraciones sin saber que está siendo grabado) confiesa que evitó someter a referéndum la monarquía española porque tenía encuestas que le aseguraban que la mayoría de los españoles estaban en contra y preferían una república. Para sortear las presiones de los Jefes de Gobierno de otros países, que le pedían esa consulta ciudadana (instigados por Felipe González), Suárez decidió incluir la figura del rey y de la monarquía en la Ley de Reforma Política que aprobaron las Cortes franquistas el 18 de noviembre de 1976 y los españoles en referéndum el 15 de diciembre de aquel mismo año y con ello justificaba que la monarquía ya había sido sometida a referéndum. Con esta jugarreta se nos metió con malas artes la continuidad del franquismo disfrazado de monarquía hasta nuestros días.

El emérito ha disfrutado de la prebenda muchos años, y tras su escandalosa vida y renuncia el hijo sigue disfrutando el trono, con el consentimiento de PP y PSOE. ¿Lo conseguirá Leonor, la hija de Felipe? ¿Tendremos los españoles tiempo para reaccionar y proclamar la III República? Parece que la hija mayor del ciudadano Felipe no lo tiene muy claro. ¿Influenciada por su tía Henar Ortiz?

Felipe y la desabrida de Letizia, junto con sus hijas Leonor y Sofía (esta vez Bescansa acudió sin su hijo) abrieron la XII legislatura el pasado jueves 17. No comentaremos la actitud de la periodista, pero sí (es un suponer) el jueguecito que imaginamos se llevaba entre manos la hija mayor de Felipe, Leonor, que desde la tribuna del Congreso cuenta en voz baja mirando al hemiciclo: ´…81, 82, 83 y 84. Uf, 84 diputados que no aplauden. Más otros 11 que se han quedado fuera, suman 95. Y 46 senadores que tampoco vendrán al besamanos´. Leonor se vuelve hacia su madre: ´Oye, mamá, ¿tú crees que seré reina? Porque a este paso…´. Aumenta la mala uva de la susodicha ¡Pero qué antipática es!

No sé si la niña ya estará enterada de qué es eso de la democracia y de que  a uno lo voten, pero si algo le suena del tema es para empezar a preocuparse, por muy niña que sea todavía. ¿Estará preocupada la princesa por su futuro reinado? ¿Lo estaba Felipe, que escuchó muchos menos aplausos de los que recibía su padre? ¿Estamos de enhorabuena los republicanos? ¿A este paso se acabará despertando hasta el ´alma republicana´ esa que dice el PSOE que guarda por ahí? ¿España, mañana, será republicana? Afortunadamente tenemos el Congreso más republicano (o menos monárquico) de la historia reciente, aunque solo sea numérico. Y Podemos, de la mano de Pablo Iglesias, parece que ya está abordando el debate monarquía-república (que hasta ahora era tabú y que su desinterés en el tema justificaban diciendo que no era una prioridad) con seriedad y de frente. Lástima que por estrategias electorales injustificables se hayan perdido ocasiones para avanzar en la proclamación de la III República.

La ocasión inmejorable la tuvimos hace dos años cuando abdicó el Borbón padre forzado por los escándalos. El deterioro de la institución estuvo bajo mínimos. Era la oportunidad que los políticos republicanos desaprovecharon por motivos electorales. Desde entonces a hoy la monarquía se ha recuperado un poco. Felipe ha superado el bache, aunque no por méritos propios. Le ha sido suficiente con no haber repetido los errores de su padre.

Pero así y todo ese casi centenar de republicanos en las filas de los diputados abre bastantes posibilidades y pueden darnos fundadas esperanzas a medio plazo. Es evidente que con la ruptura del bipartidismo se ha roto también el consenso monárquico, y el declive de los partidos tradicionales es también un declive de los apoyos partidistas al rey. Lo ocurrido en la apertura de la Legislatura con gente sin  saludar ni aplaudir a Felipe fue solo un gesto, decorativo si se quiere, intrascendente incluso, pero de una dimensión nunca vista. Sí, Leonor, deberías estar preocupada.

En la gacetilla de mañana hablaremos de HA MUERTO RITA.

 

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