@ellibelaresc

En días pasados recordábamos en una gacetilla la muerte del dictador y el fusilamiento del fundador de la Falange. No queremos que el alivio de la muerte del primero quede en el olvido, a pesar de que ciertos sectores de la nostalgia de la dictadura se empeñen en lo contrario. Sobre todo cuando con fecha tan señalada conmemoran su muerte o cuando les quitan el nombre de la calle a alguno de los suyos o un monolito conmemorativo.

La fundación Francisco Franco es la que vela, subvencionada con dinero público, por mantener la esencia del franquismo y su espíritu nacionalcatólico. Con motivo de la celebración del óbito del dictador el pasado día 20 de noviembre Alonso García, vicepresidente de la Fundación Francisco Franco, ha concedido una entrevista de la que se pueden inferir las siguientes perlas:

Franco  era sabio, prudente, escuchaba muchísimo, enormemente deferente con quienes le rodeaban, jamás le oyeron una palabra más alta que otra, y profundamente trabajador. Era un hombre enormemente humano y tenía un nivel de tolerancia muy importante, aunque no hubiera tolerado jamás el aborto ni la unión homosexual. Alonso defiende la pena de muerte durante el franquismo porque era para criminales convictos. En la actualidad también la defiende para delitos de terrorismo y delitos de sangre especialmente graves, aunque él no apretaría el gatillo, ni pondría la inyección, ni ajustaría el garrote vil.

El Régimen no fusilaba por capricho, todos los fusilados son con causa. El que gana, desde el 1 de octubre del 36 hasta el 75, no fusila a nadie que no sea en un consejo de guerra, un tribunal excepcional, igual que es ahora la Audiencia Nacional. Así se juzgó a criminales que habían cometido infinidad de crímenes. De las 36 000 condenas a muerte que se dictan solo se fusiló a 23 000, y es una cifra, entre comillas y salvando las distancias, ridícula comparando con lo que pasó en Italia, Francia, Alemania o cualquier país afín al Eje. Igualmente sostiene que el asunto de los asesinados en las fosas franquistas es una exageración instrumentalizada con fines políticos para buscar el odio y la revancha e intentar ganar una guerra que perdieron hace 80 años. Se quejan pese a estar subvencionados.

 ¿Cuántas veces, se le pregunta, le  ha dado usted en secreto las gracias a la democracia por legalizar y hasta subvencionar a la Fundación de un dictador? Y responde que nunca, porque no tengo nada que agradecer. Más bien es la democracia la que tiene que agradecer a Franco lo que hoy es. Y el pueblo español, por descontado.

¿Por qué ser español es más que ser camerunés? Para mí, muchísimo más. La diferencia entre Camerún y España es que nosotros fuimos una nación civilizadora, fuimos la aristocracia de Europa, uno de los países que culmina y lleva la evangelización al mundo, el país donde más tarda en cuajar la Revolución francesa. Hay que priorizar la ayuda a un español ante un camerunés, que vienen aquí para tener todos los derechos y ninguna obligación. Hay un millón de españoles en el umbral de la pobreza y eso es prioritario y esencial. Si no les puedes regularizar y no hay trabajo, lo mejor es devolverlos a su país y fomentar que allí se dignifique la condición humana y el ser camerunés.

Con Le Pen y Trump está muy de acuerdo y se pone serio cuando dice  que el pueblo francés y el americano son más maduros y menos manipulables que el español. Se han dado cuenta de que llevan mucho tiempo vendiéndoles humo. Quieren políticas reales. Han dicho basta.

La entrevista termina así: ¿por qué no piden ustedes perdón en nombre de todos los represaliados durante 40 años de dictadura franquista? Porque ellos son los primeros que tendrían que pedir perdón. Yo no conozco represaliados que no hubieran luchado con armas en la mano contra el sistema.

En la gacetilla de mañana hablaremos de LA MONARQUÍA DEBE SER NEUTRAL.

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