@ellibelaresc

letizia3No quiero ser aguafiestas,  pero recordad la cara de asco que Letizia Ortiz ponía en la foto de la gacetilla de ayer con motivo del besamanos de la inauguración de la XII Legislatura  y la de felicidad, recato y cariño  que manifiesta  hoy  saludando a la casta católica.  ¡Hasta la cara se le ve de niña buena!

Felipe ha visitado  el día 22 de noviembre por primera vez desde que llegó al trono la sede de la Conferencia Episcopal con motivo de su 50 aniversario y  ha estado acompañado por su consorte Letizia, una agnóstica confesa que tras conocer a su segundo marido se convirtió a la fe católica. ´Cuando conocí a Felipe vi la luz de la fe católica´ (así lo cuenta Andrew Morton en su libro ‘Ladies of Spain’) y por Soraya Sáenz de Santamaría, casada civilmente y que ha prometido y no jurado su toma de posesión. Un visita como en los viejos tiempos. A pesar de los pequeños atisbos del nuevo rey de respeto al laicismo constitucional, parece que la vieja y arcaica alianza entre la monarquía y la Iglesia, es decir, el poder divino y el terrenal, continúa igual de ensamblada que en los siglos de oscurantismo medieval y teocrático.

En su intervención ante un centenar de obispos el rey ha concentrado sus palabras en la actividad caritativa (¿?) y asistencial de la Iglesia que beneficia a cuatro millones de personas en España (no con el patrimonio de los obispos). ´La Iglesia sigue estando al lado de los enfermos, los excluidos, los inmigrantes y todos aquellos otros colectivos vulnerables´, matizaba Felipe, siempre que sea con su dinero, preciso yo. También Felipe ha dicho a los obispos, como muestra de la adhesión de la monarquía a la Iglesia, que ´los españoles debemos reconocer y agradecer a la Iglesia la intensa labor asistencial que desarrolla´. ¡Ahí queda eso! Como en la Edad Media, repito. Y es que quizás a su majestad le convenga acercarse a otras fuentes de información distintas a las ´tradicionales´ para constatar que esa manifestación quizás no tenga un correlato muy exacto con la realidad objetiva. Al menos, convendría ponerla en duda. Porque ya pasaron los tiempos en que el librepensamiento, la búsqueda de la verdad y el conocimiento eran pecado. Porque quizás convendría, antes de aventurarse a pronunciar esa afirmación, hacer un cálculo comparativo estimado de cuánto dinero recibe la Iglesia católica en España en concepto de ayuda a obra social y cuánto se gasta la Iglesia católica, real y objetivamente, en ese concepto. Quizás la cifra resultante le dejara sorprendido a su majestad. O quizás no.

De esta visita lo que también me ha llamado sobremanera la atención es la actitud familiar, de cercanía, y no de exclusiva cortesía, de Letizia con los obispos. Un poco más y casi se arrodilla ante ellos. Mucha reverencia y besos en las manos. Cualquiera diría que estamos en el siglo XXI. Algunos diréis que se trata de respeto, pero al rey no le he visto con tanta genuflexión en muchas de las fotografías que se han publicado del evento. Me encanta lo camaleónica que es Letizia. Pasa de las tachuelas  a los cuellos cerrados pasando por transparencias, a los escotes más llamativos y a los bordados con la facilidad de una ´it girl´.

En el acto de hoy también ha sido discreta en el vestir  y ha cumplido con el protocolo (os recuerdo que llevó un abrigo blanco en una misa con el papa cuando era princesa y este color solo pueden llevarlo delante del Pontífice las reinas católicas), aunque para mi gusto parecía una catequista. Iba abrigadita,  con pantalones negros, manga larga hasta la muñeca, cuello redondo cerrado. Top jaspeado en varios tonos en los que predominan el fucsia, el negro, el amarillo y que desde lejos se mimetiza con el negro de las sotanas y las fajas rojas de los obispos. Todo un detalle. Ideal para ir a ver a curas.

Y termino: la simple asistencia de los reyes a un acto confesional de ese tipo no nos deja indiferentes a muchos españoles, y no es una arbitrariedad carente de significado. Muy al contrario, percibimos que la aconfesionalidad que nos debería amparar no es tal, que la separación Iglesia y Estado sigue siendo una utopía en este país.

En la gacetilla de mañana hablaremos de REFLEXIONES SOBRE LA MUERTE DE RITA.

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