@ellibelaresc

Era, desde mi punto de vista, una prioridad, pero no lo han creído así los políticos de izquierda que en las pasadas elecciones prefirieron consolidar votos y no meterse con el púlpito. Allá ellos. Pero en estos momentos, ya en la oposición que debería ser objetiva y no pensando en los votos, tendrán que reaccionar y hablar y proponer en serio la necesidad de que España sea un país aconfesional y laico de verdad y no solo en la letra de la Constitución.

Cierto es que en este país hablar de laicidad y de laicismo no es nada fácil. Un porcentaje considerable de españoles ni saben qué es ni en qué consiste. Eso, para empezar. El analfabetismo político en este país es considerable, lo cual es entendible si recordamos el miedo que aún existe en el inconsciente colectivo de los españoles, producto de muchos siglos de sometimiento al poder eclesial. Es entendible, pero, a estas alturas de la historia, es inaceptable. Una democracia es laica o no es una democracia. Puede ser una teocracia disfrazada de democracia, como han sido y siguen siendo las legislaturas del Partido Popular, pero no es una democracia.

Se le tiene miedo a la palabra y a los contenidos del laicismo. Como si ser laicista fuera algo diabólico, cosa de brujas, pactos con el demonio, rojerío perseguidor de la religión, de los curas y ´quemador´ de iglesias. Nada más lejos de esa versión. El laicismo no ataca a las religiones, se defiende de ellas. No se trata de no respetar las creencias religiosas, no; se trata de respetar todas las creencias, por muy absurdas que nos parezcan; pero que ninguna de ellas, ni el cristianismo, ni el Islam, ni el budismo, ni la creencia en el monstruo del lago Ness, forme parte del Estado, ni influya en las decisiones políticas, ni se financie con dinero de todos, ni vulnere las leyes, ni no pague impuestos, ni tenga el control ideológico en la enseñanza, ni esté inmersa en la sanidad, ni se lleve el dinero destinado a Obra Social, ni ataque leyes, ni fanatice a los adeptos contra gobiernos progresistas, ni mediatice a la Justicia, ni se haga propietaria de los bienes de propiedad pública….. En definitiva, se trata de conseguir que el Estado sea aséptico y aconfesional, gobierne para todos, y garantice la asepsia ideológica de las instituciones públicas. Las creencias  son un asunto privado y tienen que quedar al margen de la política y de los gobiernos.

La función del Estado es gestionar, entre otros, los problemas reales del país, el cambio climático, los problemas sociales, el racismo, el apoyo a los refugiados y a las minorías, la pobreza, la vulneración de los derechos humanos fundamentales, los problemas económicos, los graves problemas medioambientales y éticos, y todo ello desde el enfoque de la razón, y no de las creencias irracionales religiosas. ´La religión es la última tiranía, dice liberar a sus seguidores mientras los mantiene esclavos e inducidos a besar la mano de su carcelero (Paula Kirby, columnista de The Washington Post )´. Pero no parece que haya mucha voluntad política para liberarnos. Así y todo vamos a seguir insistiendo. Merece la pena.

Y mientras Europa Laica sigue fiel a su estilo y creencias y va a denunciar ante el Congreso los acuerdos del Estado con la Santa Sede. Han presentado  ocho iniciativas legislativas reclamando la construcción de ´un Estado laico sin privilegios´ y que se normalice democráticamente, en clave constitucional, ´el derecho a la libertad de conciencia y a la neutralidad del Estado ante la cuestión religiosa u otras ideologías particulares´. Reclaman  la denuncia y posterior derogación de los Acuerdos concordatarios del Estado español con la Santa sede de 1979,  así como la parte todavía vigente del Concordato de 1953. Se apoyan  en el artículo 16.3 de la Constitución: ´ninguna confesión tendrá carácter estatal´,  y  ´en aquellos principios constitucionales que proclaman  la igualdad de todos ante la ley´. También quieren la eliminación  en la próxima Declaración de la Renta de la casilla sobre la asignación tributaria a la Iglesia católica y la de fines sociales ´para lograr la autofinanciación de esta (a lo que se comprometieron en 1979) ´.Exigen, además, la elaboración de una Ley de Libertad de Conciencia y mientras se desarrolle y apruebe consideran preciso un Protocolo Civil que garantice la neutralidad del Estado en materia simbólica. Igualmente se pide una solución para las inmatriculaciones y que desaparezca del Código Penal el delito de blasfemia.

Para hacer todas estas reivindicaciones  Europa Laica se apoya en que PSOE,  Podemos, IU,  las Mareas,  Compromís,  Bildu y ERC (160 diputados) llevaban en sus programas electorales la necesidad  de democratizar la situación religiosa en España. Esperamos todos que esas promesas sean reales, ´y no electorales´.

En la gacetilla de mañana hablaremos de VÍRGENES Y SANTOS EN EL PP.

Anuncios