@ellibelaresc

Leo en el periódico digital Público que este medio, con motivo del aniversario de la muerte del dictador Franco, invitó a PP, C´s, PSOE, Podemos e IU a escribir, reflexionar y comentar sobre el dictador y su dictadura. Todos aceptaron gustosamente la invitación menos el PP, que la rechazó porque ´nosotros no queremos escribir de franquismo y esas cosas´. Es más que evidente que al PP le molesta, y mucho, hablar de Memoria Histórica, y prefieren el silencio, la obstrucción y la negación de la evidencia.

Si tan convencidos están de la bondad de ciertos datos de la brutal dictadura que padecimos los españoles podían haber aprovechado la ocasión que les brindaba Público para explicar por qué consideran  que los crímenes del franquismo no constituyen crímenes de lesa humanidad, por qué defienden que el Valle de los Caídos ya es un símbolo de reconciliación nacional o por qué las víctimas del franquismo solo se acuerdan de sus familiares represaliados cuando hay subvenciones. Pero no. El silencio es el mejor compañero de viaje cuando lo que se quiere es ocultar, cuando se prefiere la ignorancia de sus votantes al conocimiento.

El debate, el contraste de ideas entre todos los miembros que constituyen el arco político del Parlamento, es fundamental en cualquier democracia. Los políticos deben debatir propuestas e intentar conciliarlas, y si no es posible, contrastarlas e intentar saber por qué el Partido Popular, en este tema de la Memoria, tiene ideas tan distintas y dispares de los demás partidos. En una democracia parlamentaria lo normal es el respeto y cumplimiento de los Derechos Humanos de todos los ciudadanos, la garantía de que todos podemos acceder a la Justicia en condiciones de igualdad. Pero el PP no quiere oír hablar del tema. El PP prefiere el silencio. ¿Qué se quiere ocultar? ¿Qué están de acuerdo con que el legado franquista siga campando a sus anchas por todo el territorio nacional? ¿Acepta el PP que, como sostiene la fascista Fundación Yagüe, la ley de Memoria Histórica es inconstitucional porque ´el régimen actual es una continuación del régimen anterior y, por tanto, no se puede juzgar a sí mismo ya que supone una vulneración flagrante de las normas procedimentales de un Estado de Derecho´? Puede ser. Lo cierto es que nuestra democracia es heredera de la dictadura y en 38 años ha sido incapaz de desprenderse de esa pesada losa. Ha sido incapaz de dar satisfacción a los deseos y necesidades de verdad, justicia y reparación de una parte de la sociedad. Ha sido incapaz de devolver a los ciudadanos la capacidad de decidir asuntos básicos de cualquier democracia, como por ejemplo bajo qué forma de Estado quiere vivir. Y así, la única manera posible de sostener este edificio que se levantó durante 40 años de dictadura y 37 de democracia, tal y como está construido, es el silencio que propugna el Partido Popular. Es el silencio lo que permite que el general golpista Varela, por ejemplo, siga teniendo un monumento en su localidad natal, que Queipo de Llano esté enterrado en la basílica de la Macarena o que Manuel Fraga Iribarne sea considerado un padre de la democracia y que muchas calles de nuestras ciudades tengan todavía el rótulo de fascistas de la Guerra Civil.

Incomprensible el silencio que con el tema propugna el PP, ya sea por convicción o por rédito electoral, que las dos actitudes pueden ser. Pero el PP debería saber que la España actual, más allá de si se prefiere monárquica o republicana, quiere un Estado del que no tenga que avergonzarse. Un Estado que no encubra a torturadores como Billy el Niño, que no dé la espalda a las peticiones de Justicia de sus mayores, que no sea paradigma de impunidad  y cuyo presidente del Gobierno no tenga la desvergüenza de decir en televisión que no tiene claro que sea cierto que miles de españoles no saben dónde están enterrados sus abuelos y que no cree que el Gobierno ´pueda hacer nada para arreglarlo´. Más cinismo, imposible.

En la gacetilla de mañana hablaremos de PROMETO NEGOCIAR Y DIALOGAR.

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