@ellibelaresc

Yo escucho a Rajoy y los suyos solo para escribir, no para creer, y me sorprendo cuando veo multitudinarias ruedas de prensa a periodistas que les cae la baba cuando oyen a Rajoy y son incapaces de rebobinar la palabrería de esta gente y la mentira con que adornan todas sus declaraciones. En cuatro días que están justitos en el gobierno han utilizado la palabra diálogo más que en los cuatro años de que disfrutaron de mayoría absoluta. Mucho periodista ingenuo pensaba que ´ya era hora´ de que sentaran  la cabeza, siendo incapaces de percibir que estos si no tienen rodillo no son nada. Y a la vista está. Rajoy prometió diálogo, pero pasa del Parlamento a la primera de ´cambio´.

Rajoy no sabe qué significa la palabra diálogo ni para qué se utiliza. Hay mentiras que se repiten mil veces para intentar convertirlas en verdad (así lo practicó Goebbels). Calan hondo en la opinión pública. Por eso, conviene estar alerta. Ocurre cuando el presidente promete un nuevo gobierno dialogante, pero parece pasarse por el forro las últimas decisiones del Congreso. En los últimos días, PSOE, Unidos Podemos, Ciudadanos o los nacionalistas, con alianzas diversas, han votado para derogar la ley mordaza, la reforma educativa del PP, combatir la pobreza energética, aumentar las pensiones o por la pluralidad en RTVE, en estos momentos de exclusivo uso y disfrute del PP. El mismo Rajoy que prometió escuchar a las Cortes tiene la ocasión de no silenciar estos acuerdos. Y los ha silenciado. Ya ha declarado, con ese siseo tan peculiar, que solo hará aquello a lo que esté obligado con el siguiente esperando estrambote: en Cuba y Venezuela están peor. Cinismo a toneladas, pero con el permiso del PSOE. El mismo Rajoy que prometió hace un mes ´negociar cuanto sea menester´, anda ahora buscando fórmulas para tumbar las leyes que tramitan los otros grupos parlamentarios. Y encima chuleándole al PSOE y C´s que están en sus manos, que en cuando se descarrilen más de la cuenta les pone unas elecciones. ¡Moción de censura, ya!

La situación es inmensamente deprimente. Y vamos a ser pragmáticos: la realidad es que los han votado y/o permitido con la abstención que gobiernen. Si no los conociéramos tendría un pase, pero después de cuatro años de gaviota parece imposible que hayamos caído otra vez en la trampa. Por cierto, sigo buscando a un asalariado o jubilado que me argumente de forma lógica (que no necesariamente tengo que compartir pero si respetar) el porqué de su voto al PP. Aún no lo he encontrado.

Al PP le sobra la oposición, le sobra el Congreso y le sobra la democracia. España sí es del Partido Popular, con la complicidad de dos partidos que cometieron fraude electoral, porque en campaña eran del ´no a Rajoy´. Lamentable en todos los sentidos que visto lo que vemos diariamente se siga votando al partido más corrupto de la joven democracia española. Me siento incapaz cuando en todas las encuestas que semanalmente aparecen por los medios siempre el PP está por encima. ¿Qué medicina se les podría dar a los que los votan?

Nunca un Gobierno había contado con tan escaso apoyo parlamentario. Nunca un presidente había iniciado una legislatura con tan baja aprobación pública. Nunca un partido había estado tan marcado por la corrupción. El Gobierno del PP y Mariano Rajoy, sin embargo, andan sobrados estos días anunciando veto a cualquier iniciativa parlamentaria que implique incremento de gasto; o pasándose por el arco del triunfo el ultimátum de 48 horas de Ciudadanos a propósito de la corrupción; o ninguneando con desdén a los grupos de la oposición; o rechazando sistemáticamente sus iniciativas.

Rajoy y los suyos están sobrados porque pueden estarlo, y porque no peligra en absoluto su hegemonía. La victoria de un caballo en una carrera no depende solo de su calidad. Depende sobre todo de la calidad de los otros competidores. No hay político bueno o malo en ese sentido. Su éxito depende de las cualidades de sus competidores y de cómo se organicen. Podemos está dubitativo. El PSOE sigue autodestruyéndose  y C´s está en esa tierra de nadie en la que no eres ni chicha ni limonada. De manera que no es de extrañar que las encuestas digan que el PP sigue subiendo y los demás no prosperan.

En la gacetilla de mañana hablaremos de REBELIÓN EN EL VATICANO.

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