@ellibelaresc

Es cierto que el PP está chuleando a un desnortado PSOE que ya no sabe qué es, y lo va a pagar muy caro, y a un C´s que ningunea. Pero así y toda su arrogancia tendrá que ir con mucho cuidado porque tal vez en el camino que ha emprendido no sean todo rositas.

En la presente legislatura (que puede durar hasta que se le hinchen las narices al PP o  vea que la fortuna le es favorable en la encuestas y rompa la baraja) se tiene que abordar el tema candente e imprescindible de reformar la Constitución y dirigentes del PP no ocultan su temor a  que la formación que lidera Pablo Iglesias promueva (lo puede hacer con sus votos (69) cuando son suficientes 35, mínimo requerido) la celebración de un referéndum sobre temas de Estado, la monarquía parlamentaria como modelo de organización del Estado o cualquier otro asunto que, en palabras de un miembro de la cúpula del PP, ´son cuestiones muy sensibles que no conviene tocar, para no entrar en una etapa de inestabilidad profunda´, por eso no quieren hablar de periodo constituyente sino de ´reforma puntual de la Constitución, sabiendo, antes de emprenderla qué y para qué se modifica´.

Estamos en la misma de siempre, no se puede tocar porque a ellos no les interesa. No se puede tocar porque es su criterio el que prevalece y no se han preocupado de preguntarnos a los ciudadanos si, precisamente, lo sensible es ´tocarlos´.

Deberán saber estos del PP que hay una serie de anacronismos en la actual Constitución que habrá que actualizar: proteger más algunos derechos, como la vivienda o el trabajo digno, y para que se garantice su aplicación práctica; incluir el llamado suelo social, es decir, las bases mínimas que no se pueden tocar de nuestro sistema de bienestar; una reforma del Estado autonómico con una orientación federal; incluir la laicidad del estado, el modelo federal y desbloquear el tema de la forma de Estado a través de un referéndum para que los ciudadanos puedan decidir si prefieren una República al actual sistema de monarquía parlamentaria; el reconocimiento del Estado plurinacional, pluricultural y plurilingüe; eliminar el artículo que pactaron PP y PSOE en el que se limita el déficit anual en el que puede incurrir el Gobierno; en el caso de aprobarse la monarquía solucionar el anacronismo sucesorio;  reforzar y proteger más el derecho de participación contemplado en el artículo 23. Y otros más.

A Rajoy y los suyos les aterroriza la sola idea de convocar un referéndum. Miran al Reino Unido y a Italia y a sus ya ex mandatarios, David Cameron o Matteo Renzi, que tuvieron  la tentación de celebrar un referéndum, lo perdieron, y cayeron ellos mismos, con la consiguiente inestabilidad política que han provocado en sus respectivos países. Y esa inestabilidad es la que no quieren los del PP porque, de alguna manera se tienen que justificar, dicen que es lo que buscan los partidos populistas como Podemos para desestabilizar (¡!).

Los populares, además del peligro que para ellos supone Podemos, no las tienen todas con el tema del referéndum estando como está de débil y sumiso el PSOE. En estos momentos, el PP no solo duda de si el PSOE podría ser un buen socio en la defensa de determinadas cuestiones ´de Estado´, sino que, vista la debilidad de los socialistas piensan que ´podríamos encontrarnos con una parte del PSOE podemizado, alentando y jaleando las iniciativas de los de Iglesias´. Un dramón que no me extrañará nada que esté a la vuelta de la esquina.

En la gacetilla de mañana hablaremos de Y YO SIN COMENTAR EL DISCURSO.

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