@ellibelaresc

No lo vi por la TVE, pero sí tuve la paciencia de verlo en diferido el día siguiente. ¡Qué queréis que os diga que no sepáis! Fue soporífero, como siempre. Y esto es lo bueno, lo bonito: el Jefe del Estado hablando sin intimidar. Ninguna obligación de verlo. Coacción cero. El propio Felipe VI pidió disculpas hacia el final por estar robándonos tiempo a los españoles. Me enterneció. Eso sí que es un discurso de rey antiguo, absolutista.

Felipe ha optado en su mensaje de Navidad por enfatizar los aspectos sociales, que tanto interesan a los ciudadanos, sobre los estrictamente políticos. Según él ´vivimos con la esperanza de la recuperación que ya hemos iniciado´ a la que pide ´más empleo y de calidad y también corregir las desigualdades derivadas de la crisis… para fortalecer nuestra cohesión social´. En otro momento del discurso se refirió a las familias, aunque ya puesto a mencionarlas bien pudiera haber hecho alguna alusión a su diversidad actual, cosa que, por supuesto, no sucedió. Mucho nos tememos, por tanto, que se refería a la familia tradicional, es un suponer. Tampoco se refirió a la situación de las mujeres dentro de ese núcleo patriarcal y machista, muchas de las cuales son víctimas de una violencia que sostienen los cimientos del edificio familiar. Ni mu sobre ese terrorismo.

No faltaron tampoco las vaguedades propias de quien no sabe a quién se dirige. Cuando Felipe de Borbón habló del ´patrimonio común que compartimos´ no se entendió a qué se refería. Cuando habló de solidaridad no mencionó, por ejemplo, los compromisos incumplidos con los refugiados, aunque dijo, eso sí, que siempre hay ´un español dispuesto a echar una mano allá donde haga falta´. Allá o acullá, oiga.

También se refirió a la ´memoria colectiva´, que no a la “memoria histórica”, metiéndose en el charco de esas cunetas con las que aún no se ha hecho justicia, que ya le ha valido una queja de la Asociación por la Memoria Histórica al Defensor del Pueblo que denuncia el discurso de Felipe VI. Considera que las referencias a que ´nadie agite viejos rencores o abra heridas cerradas´ son una declaración política contraria a los derechos de las víctimas del franquismo que han sido expresadas ´con un carácter político que no le corresponde un jefe de Estado no electo y que tiene el deber de representar a toda la sociedad´. Por estas declaraciones tan poco afortunadas del Borbón también ha protestado y pedido rectificaciones Convocatoria Cívica, sus palabras, dicen, ´en apoyo y comprensión de quienes niegan el propio hecho de la represión´ se aproximan ´peligrosamente´ a las de quienes ´sustentan este lema en el seno del partido del Gobierno´.

Tenemos que seguir, prosiguió, ´construyendo Europa´. Lo que no dijo es cuál. ¿La Europa de los neofascismos -en cuyos campos de exterminio acabaron, por cierto, tantos de esos españoles que sortearon las cunetas de su ´memoria colectiva´- o la Europa de acogida a los refugiados de las guerras de los amigos de papá?

Párrafos enteros dedicados a elogiar los valores de la solidaridad, el esfuerzo, la entereza y la dignidad de los españoles e, incluso, a hacer una sorprendente y larga referencia a los avances tecnológicos a escala global.

El discurso de Nochebuena del Borbón trató temas que, efectivamente, han marcado y protagonizado este 2016. Sin embargo, sus palabras no han sido aplaudidas por todos, no por lo dicho, sino por lo que se dejó en el tintero, en especial, la violencia machista, la corrupción y el ‘Caso Nóos’ (a la que el rey no dedicó ni una línea), la reforma de la Constitución que en las últimas semanas ha vuelto a estar en boca de todos los partidos políticos (no le interesa, por lo que le pueda afectar), ni una referencia a la amenaza del terrorismo yihadista que en este año 2016 ha golpeado con toda dureza en Europa, ni una palabra tampoco al desafío soberanista, la unidad de España, las desigualdades, los sacrificios, el patrimonio español, las nuevas formas de comunicarse…

El PP ha calificado el mensaje de ´positivo, muy nítido, de unidad´; el PSOE afirma que ´es un discurso con más contenido social que político; Podemos, por su parte, lo ve alejado de los ciudadanos y acusa al rey de hablar ´solo para una parte de su pueblo y que sus palabras representan un discurso que podría haber firmado Mariano Rajoy […]Felipe deja fuera de su discurso a los millones de españoles que saben que la actual crisis económica no es una crisis, es una estafa´, y C´s sostiene que ´el monarca trató temas fundamentales para la España de hoy y en los que estamos de acuerdo en el contenido´.

Lo más positivo del mensaje ha sido, en opinión de quien esta gacetilla escribe, la audiencia, que cae 6 millones y registra su peor dato histórico. Con relación a 2015, este resultado supone un descenso de 844.000 espectadores y 7 puntos de cuota de pantalla. Es el discurso menos visto.

En la gacetilla de mañana hablaremos de LA CARTA DE RUFIÁN A FELIPE.

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