@ellibelaresc

La noticia de hace unos días la dio el flamante ministro de Exteriores en el Congreso cuando haciendo un ejercicio de hipocresía quiso hacernos creer que estaba convencido de lo que decía: asegurar que los cientos de miles de españoles que han dejado el país por culpa de la crisis, en realidad están motivados por su ´amplitud de miras´. Y que ´no le parece una tragedia separarse de familia y amigos´.

Cuando Alfonso María Dastis Quecedo habla de esos españoles, no se refiere a los españoles que están sirviendo cafés o limpiando platos repartidos por Europa, muchos de ellos sin reconocer por el Gobierno y con el riesgo de perder su derecho sanitario. No piensa en la clase obrera, ni siquiera en esos hijos de la clase media, con estudios superiores –y quizás ortodoncia privada- a la que apeló Podemos con la carta de esa bióloga molecular, Esperanza, 30 años, que escribía desde Londres a sus padres para darles las gracias por todos los esfuerzos que han hecho por ella. Echa de menos España y quiere volver. Esperanza no es una persona concreta, sino un personaje al que han recurrido en Podemos para dirigirse a los votantes. ´La historia, aclaran los de Podemos, está basada en la de tantos amigos y familiares que han tenido que salir del país para labrarse el futuro que les negaban en España las políticas de recorte en innovación, sanidad, educación, ciencia, etc. ´

Lo lamentable del caso es que cuando Dastis habla de esos españoles lo hace desde su experiencia personal. La del padre que es alto funcionario del Estado, con un sueldo de 21 000 euros mensuales en su etapa de embajador. El padre que se ha podido permitir tener todos los gastos pagados, incluida la elitista educación de sus retoños. Una descendencia que no ha vivido ´la tragedia´ de estar lejos de su familia, porque han podido trabajar en la Comisión Europea, a pocos metros del despacho de papá. O que han tenido la ´amplitud de miras´ de ver venir la moda de la cerveza artesana y haber podido aprender el oficio en bonitas escuelas de Chicago y Portland.

Así es la derecha, esa derecha española que ahora idolatra (¡!) a Mariano Rajoy, que se permitía en 1983, cuando era un casi desconocido político gallego, escribir un artículo en el Faro de Vigo haciendo un alegato en favor de los hijos de la buena estirpe: ´Ya en épocas remotas –existen en este sentido textos del siglo VI antes de Jesucristo- se afirmaba como verdad indiscutible, que la estirpe determina al hombre, tanto en lo físico como en lo psíquico. Y estos conocimientos que el hombre tenía intuitivamente –era un hecho objetivo que los hijos de ´buena estirpe´, superaban a los demás- han sido confirmados más adelante por la ciencia: desde que Mendel formulara sus famosas ´Leyes´ nadie pone ya en tela de juicio que el hombre es esencialmente desigual, no solo desde el momento del nacimiento sino desde el propio de la fecundación´. Más adelante, y partiendo de las leyes de Mendel, llega a esta conclusión: ´El hombre, en cierta manera, nace predestinado para lo que debe ser´. Por ello, ´todos los modelos, desde el comunismo radical hasta el socialismo atenuado, que predican la igualdad de la riqueza tienen como objetivo la imposición de la igualdad y son radicalmente contrarios a la esencia misma del hombre (…) y por ello, aunque se llamen modelos progresistas, constituyen un claro atentado al progreso porque contrarían y suprimen el natural instinto del hombre a desigualarse, que es lo que ha enriquecido al mundo y elevado el nivel de vida de los pueblos´. ¡Madre mía, que mentalidad!

¿Qué premonición era la que Rajoy nos hacía en el artículo del Faro de Vigo? Que se exijan más méritos que ser español y tener 18 años para poder ser presidente del Gobierno. Es decir, como no todos los españoles de 18 años somos iguales, solo los que cumplan determinadas condiciones de capacidad intelectual deberían poder acceder al poder. Es decir, solo los mejores pueden gobernar, lo que los griegos ya definieron como aristocracia frente a la democracia; es decir, el gobierno de los mejores frente al gobierno del pueblo. ¿Está claro? Podemos apreciar que la clave para que haya llegado a presidente del Gobierno y su partido a ser el más votado es dejar de presumir de que ´su estirpe´ es superior y hacernos creer que todos podemos vivir su vida. No es cuestión de ´amplitud de miras´, sino de altitud de miras. De mirar hacia arriba.

En la gacetilla de mañana hablaremos de DOÑA DOLORES Y SU MINISTERIO.

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