@ellibelaresc

Doña Dolores quiere hacerse de querer y ha entrado a lo grande en el ministerio de Defensa. La vemos inaugurado aviones, prometiendo fidelidad a la bandera, visitando acuartelamientos, haciéndose la foto en un avión caza, saludando, eso sí, a generales, visitando zonas de guerra, pidiéndole al Congreso que aumente el cupo de militares para los problemas bélicos de Irak, visitando a 128 soldados españoles en el polvorín yihadista de Mali, y la última y más enternecedora: pidiendo con la humildad que le caracteriza que en el presupuesto ordinario de Defensa se apruebe una subida del 30% (unos 1800 millones) para pagar la deuda contraída desde Aznar con la industria de las armas; y para contentar a los militares (esto lo sabe hacer tan bien como Rajoy y algunos de los suyos) sostiene que hay que seguir invirtiendo en la industria militar española porque ´es bueno para la balanza de pagos´(sic).

Por esa petición del aumento del 30 % en el gasto en Defensa, se diría que España se enfrenta a una amenaza militar inminente: que hay oleadas de extremistas agazapados en nuestra tierra con el propósito de recuperar Al Andalus, o que a los franceses de pronto les da por consumar lo que Napoleón no pudo. Pero no. Este aumento responde a la necesidad de afrontar una deuda contraída hace años por el gobierno de Aznar para Programas Especiales de Armamento (PEAS), y cuyo montante total ronda los 30.000 millones de euros hasta 2030.

Los PEAS, que también promovió el anterior titular de Defensa, Pedro Morenés, siguiendo los compromisos de Aznar, prevén la adquisición de aviones de combate y de transporte, helicópteros, carros blindados (1500), fragatas y submarinos, entre otro material de guerra. Ni siquiera en los años más duros de recortes se suspendió su aplicación, que reporta pingües beneficios a la industria armamentística, con la que Morenés mantiene una estrecha relación, pues trabajó para ella antes de hacerse cargo del ministerio a finales de 2011.

Un material bélico que no se sabe con qué criterio se ha comprado porque, según los expertos, no responde a las necesidades militares de España, o sí a los bolsillos de algunos espabilados. Los blindados Leopardo y Pizarro, y los aviones Eurofighter (EF-2000) fueron diseñados en su momento para guerras entre países o para repeler una invasión exterior, o para zonas sin obstáculos montañosos. Por eso tienen escasa utilidad para el territorio español o para territorios donde estaban replegadas las Fuerzas Armadas para cumplir con sus compromisos militares. Los helicópteros de ataque Tigre y NH-90, los obuses, los blindados, los cazas EF-2000 y los misiles asociados apenas entraron en funcionamiento en Bosnia o en Kosovo, donde España tuvo presencia de ´mantenimiento de la paz´, en Afganistán, donde ya no tiene presencia y donde han resurgido los extremismos talibanes, en Líbano o en la República Centroafricana, donde mantiene aún algunas operaciones. El resto del material de los PEAS corresponde a submarinos y buques que solo sirven para defender los intereses de armadores españoles que faenan en el Océano Índico.

Y mientras Cospedal pide ´la marimorena´ el resto de compañeros de Gobierno se niega en redondo a que la próxima subida de las pensiones exceda el mínimo legal; es decir, el 0,25%. Incluso han vetado una proposición no de ley aprobada por la mayoría del Congreso para preservar su poder adquisitivo en 2017. La excusa es que eso conllevaría un coste inasumible por el Estado. Pero apreciemos que este incremento que pide la señora ministra daría de sobra para igualar el aumento de las pensiones al IPC previsto. Pero no, no hay dinero para educación, sanidad, dependencia, pensiones, y sí para el Ejército y cómo no, para la iglesia católica. La compra y venta de armamento se convierte en termómetro de prioridades para este PP. La educación, la salud y las pensiones son temas secundarios.

Y para terminar te deseo, M.ª Dolores, una feliz y exitosa Pascual Militar. Cuando saludes a tus generales hazlo con mano firme, que se note que estás curtida en mil batallas, y cuando al final de la arenga propia del acto pronuncies, sí, el ¡Arriba España!, que sea con voz fuerte, recia, solemne, convencida y convencedora de que lo tuyo es la milicia.

En la gacetilla de mañana hablaremos de ¿CARIDAD O SOLIDARIDAD?

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