@ellibelaresc

Los domingos, en misa de doce, puede pasar de todo, menos lo que ocurrió hace unos días en la parroquia del Cristo de la localidad ciudadrealeña de San Carlos del Valle donde medio centenar de feligreses decidieron abandonar la iglesia ante la negativa de ´don Miguel´, que emulando a san Pedro, le negaba por tercera vez la comunión a una conocida y adinerada vecina del pueblo, porque esta, Ramona María del Pilar Álvarez Manrique, se niega desde hace un tiempo a echar en el cepillo de la iglesia las pingües dádivas que su fallecido hermano Agapito solía depositar en forma de cheque en el pequeño canasto de mimbre que los ayudantes del cura suelen pasar todos los domingos entre la feligresía para recabar su generosidad dineraria con la que mantener la ´costosa´ estructura parroquial del Cristo del San Carlos. Asimismo los feligreses han pedido al alcalde socialista, José Torres, que tome cartas en el asunto.

Y es que don Miguel es todo un caso, además de un déspota y un mal educado, como así lo avala la mayoría de sus feligreses, que cuentan por decenas los desplantes y actos bochornosos protagonizados por este cura, originario de la vecina localidad de Tomelloso. Si bien la gota que colmó el vaso fue la negativa a dar la comunión a la citada feligresa, sus exabruptos vienen de lejos, como cuando en una homilía dijo que los enfermos que tienen cáncer es porque se lo merecían; o prohibir una rampa de madera para que accediera  a la iglesia una creyente en silla de ruedas, y eso que la propia afectada estaba dispuesta a pagar la instalación; o su negativa a celebrar entierros o a realizar la extremaunciones porque se iba de viaje; o liarse a patadas con las flores de una boda, oficiándola como si se tratara de un entierro, pedir la retirada ornamental floral y obligar a las acicaladas jóvenes a que se quitaran su tocado de la cabeza, rechazar los cantos nupciales de un coro, o retirarle a otra señora la comunión porque se acercó al altar llevando en brazos a su pequeño nieto…

La lista de desagravios y desplantes es tan amplia que pocos en el pueblo entienden la indiferencia mostrada por el obispado de Ciudad Real, cuyo titular y eméritos conocen a la perfección las correrías del cura, enfrentado también con el Ayuntamiento. En este sentido, el alcalde, que define a San Carlos del Valle como ´un pequeño pueblo, bonito, tranquilo, hospitalario y de gente trabajadora´, además de ´religioso´, pese a que cada vez ´la parroquia tiene menos donativos y hay menos feligreses´, asegura que la situación es ya ´insostenible´ e insta al obispado a tomar cartas en el asunto, al que le pide una solución ´antes de que el enfrentamiento entre párroco y vecinos pase a mayores´, advierte. Sea como sea, está constatado que don Miguel tiene una nómina de ´vecinos enemigos´ que en circunstancias normales debería servir para que este hombre pida perdón, cambie de actitud, o de lo contrario sea trasladado a otros menesteres, ´pero no de cara al público, porque a buen seguro que lo que ha hecho aquí lo va a repetir allá donde fuera´, finalizan diciendoen el pueblo. Y digo yo: el arzobispado tiene que mirar hacia otro lado, es lo propio, pero ¿por qué los vecinos no hacen huelga de pisar la parroquia? La vida espiritual se puede vivir igual en los domicilios. Seguro.

Última hora: por lo que ha podido saber El liberal el citado párroco en la misa del domingo del día 15, vete tú a saber el rapapolvo que le habrán dado en palacio arzobispal ´por el escándalo´, pidió perdón a la anciana ´tacaña´ afirmando que ´no volverá a pasar´.

En la gacetilla de mañana hablaremos de IGLESIA CATÓLICA ESPAÑOLA Y PARTIDO POPULAR.

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