@ellibelaresc

humillacionEl día 26 de enero, en el Palacio Real, ante el presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, el ministro de Asuntos Exteriores, Alfonso Dastis y demás personalidades, Felipe VI y Letizia presidieron la recepción ofrecida al Cuerpo Diplomático que, como no podía ser de otra manera, tuvo lugar en el Salón del Trono de dicho palacio, la estancia más importante en la que la Corona realiza sus puestas en escena.

Nos saltaremos el protocolo y si tal o cual embajador vestía o no de tal  manera. Por supuesto también de si Letizia vestía o no de acuerdo con la solemnidad. Que sí. Yo me fije, sobre todo, en sus maneras y en su forma de saludar depende de a quién. Quiera o no tengo que aceptar que al menos sobre el papel Felipe es el jefe del Estado y Letizia su esposa. Pero lo que no puedo ni debo permitir y por ello protestar es que mis representantes oficiales se humillen ante un embajador del Vaticano y doblen su cerviz en señal de sumisión. ¿Cuándo se obligará por ley que la monarquía tenga una conducta laicista y represente a ´todos´ los españoles sean del color que sean? Observad la cara de satisfacción morbosa del fucsia. ¿Qué estará pensando?

Si lamentable ha sido la humillación de Letizia en el acto, penosas fueron ciertas declaraciones que Felipe hizo sobre el fascista Trump. El monarca debería saber que en política hay que saber posicionarse del lado correcto y no tenderle la mano a un impresentable como ha hecho Felipe con el mandatario norteamericano (y también Mariano, el que nunca dice saber nada).

´Nuestro´ jefe de Estado, acompañado por unos 250 diplomáticos,  expresó en esta recepción su deseo de que España siga trabajando con el nuevo Gobierno de Estados Unidos, capitaneado por Donald Trump, ´al mismo nivel de excelencia´ que lo hizo hasta ahora con Barack Obama al frente. ´Es nuestro deseo seguir trabajando con la nueva Administración al mismo nivel de excelencia con que lo hemos venido haciendo hasta ahora, también en los asuntos globales y en los foros multilaterales´, y aludió a los ´relevantes vínculos históricos y culturales´ que unen a España con Estados Unidos, así como a la ´estrecha agenda política, económica, empresarial y de seguridad que se proyecta más allá de la relación bilateral´.

Mariano Rajoy también estaba en la recepción, y es de suponer que Felipe dijo lo que dijo con su consentimiento. Por eso nos preguntamos que ¿cómo va Don Mariano explicando por doquier que es ´el interés de todos mantener las mejores relaciones posibles con EE.UU? ¿Sea quién sea el inquilino de la Casa Blanca?  ¿Seguiremos defendiendo el libre comercio cuando es Donald Trump el principal hostigador de este libre comercio? Ni el rey, ni el jefe del Gobierno se han situado en el espacio de la dignidad.

Cuando esta celebración tenía lugar todavía no se conocían otras decisiones del impresentable  Trump. Ahora hemos sabido además que el actual presidente de Estados Unidos ha defendido la utilidad de la tortura, como si fuera  un instrumento medieval, ha empezado a prohibir la entrada en el país de inmigrantes de siete países árabes y  habla de los  periodistas como si fueran  demonios (Normal, teme que lo pongan en su sitio).

Merkel y Hollande defienden el valor de la libertad frente a las tropelías de Trump. Y Hollande da un paso al frente y reclama respuestas contundentes frente a las primeras decisiones del mandatario norteamericano. Pero nada de todo esto ocurre todavía en la cúpula política española. Como viene siendo habitual su majestad Felipe VI, y no digamos Mariano, procuran tirar balones fuera, sin duda alguna para que semejante tirano no se enfade y amenace con quitarnos las migajas de las bases. Que, por cierto sería un lujo, un acierto.

Como afirma el periodista Enric Sopena, Felipe, Rajoy y los suyos están ´acojonados, temblando, incapaces de dar la cara para oponerse a los americanos de la derecha extrema sin complejos´.

Como lo cortés no quita lo valiente le deseo a Su Majestad un feliz día de su cumpleaños.

En la gacetilla de mañana hablaremos de LA OTRA CARA DE SUSANA.

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