@ellibelaresc

Cierto que lo es, pero no os creáis el titular de Rajoy porque este político no ha leído en su vida un libro, y si lo ha leído mucho peor me lo pone porque tiene un discurso y unas ocurrencias y una sintaxis de primero de primaria. Pero dejemos a Mariano y centrémonos en el objetivo. Se trata de Patria, de Fernando Aramburu (San Sebastián, 1959): una novela excelente que trata sobre la convivencia en una Euskadi que ahora respira paz, pero que en las últimas décadas ha estado bañada por la sinrazón, las bombas y las pistolas de ETA.

Es una novela en la que un pensamiento político se convierte en una justificación para matar o morir, pero también una novela muy bien construida, con una carpintería narrativa de gran precisión, con abundantes recursos variados y precisos. Llama la atención la perfecta dosificación de una materia narrativa enormemente compleja y que en la novela se organiza en un gran fresco o mural construido a base de piezas de un gran mosaico que poco a poco van encajando con la perfección de un mecanismo de relojería. ¿Cómo puede ayudar la literatura a construir la convivencia? Creando un fondo testimonial para que las futuras generaciones o los jóvenes de ahora tengan respuestas a preguntas que se puedan hacer. ¿Qué pasó? ¿Por qué se hizo lo que se hizo? ¿Quién lo padeció? ¿Quién lo perpetró? ¿Cómo se vivió todo aquello?

Patria cuenta la historia de dos familias rotas. Miren y Bittori eran más que amigas, casi hermanas en las historias de amor y en los ritos cómplices de las meriendas de mujeres. Joxian y Txato, sus maridos, eran pareja de mus, compañeros de peña ciclista y cómplices en el rito de las cenas de hombres. La rotura se establecerá entre los amigos y acabará interiorizándose en las propias familias, cuando la violencia lleva a Txato a la tumba y a Joxe Mari, el hijo de Joxian, a los asesinatos y a la cárcel.

La eficacia de esa estructura polifónica, que hubiera podido resultar ingobernable debido tanto a la complejidad de la trama interna como al arco temporal que se abarca, en buena parte se sostiene y resulta eficaz gracias a un lenguaje sencillo pero de gran fuerza y eficacia poética. Y, de modo muy especial, al papel que desempeñan en la obra los finales de cada capítulo, todos o la inmensa mayoría resueltos con una muy inspirada brillantez. Cabe destacar el punto de vista omnisciente con el que está escrita la novela para contar una historia en la que resultaba imprescindible entrar dentro de muchas intimidades y defender una objetividad propia. El autor se mete dentro de los personajes, habla con ellos, habla por ellos, fuerza en una misma frase cambios de piel y crea zona de interferencia entre la voz objetiva de la narración, la voz de los personajes y hasta el comentario directo del autor. Patria es una novela coral en una Euskadi donde se ha sufrido mucho.

Novela valiente y necesaria, que atrapa como un imán. La acción se inicia justo cuando ETA declara la paz, el fin de la lucha armada, y Bittori, una mujer viuda de un pequeño empresario asesinado por no pagar el impuesto revolucionario, decide volver a su pueblo. Para recuperar. Para volver a ser. Para que el silencio que envolvió aquello, el miedo de otros a no apoyar, se diluya en la lluvia y conseguir que le pidan perdón, solo eso, antes de morir. Desde ahí, analepsis, prolepsis, épocas de amistad y de infancia, enrarecimiento, primeras delaciones, pintadas, enemistades, con ese ni hables. Madres, antiguas amigas, ahora enfrentadas por las militancias del hijo. Los hijos, antes amigos, que dejan de serlo. Cobardía. Tragar incluso con lo intragable, de dar un abrazo a escondidas y nunca la cara en público Personajes enfermos, la muerte presente, siempre. La natural y la otra. Significativa también es la presencia del cura don Serapio, el único personaje que aparece melifluo, hipócrita y blando. Fue lo único que nunca asesinó ETA: a un cura.

Dice Aramburu que la novela fue concebida ´como un largo antecedente de su episodio final´, que suscita una interpretación simbólica, pero que para entenderlo hace falta la explicación previa de todas las páginas anteriores, claro. Porque es un hecho común que todos nos abrazamos a los amigos y familiares continuamente, pero algunos abrazos son muy difíciles. Cuando han ocurrido hechos atroces abrazar a quien te hizo daño no es fácil, ni que a uno le abrace el que le hizo daño.

En la gacetilla de mañana hablaremos de EL PP JURA LOS CARGOS COMO TRUMP.

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