@ellibelaresc
Camino de Bruselas, en pleno vuelo, me entero de las sentencias dictadas en la Sección Primera de la Audiencia Provincial de las islas Baleares por el caso Nóos y me he puesto de muy mal humor. En este país la justicia, a pesar de lo que diga el padre de la encausada, no es la misma para todos. Lamentable. Pena mínima de 6 años de cárcel para Urdangarín y absolución para ella, por ser hija de un rey emérito hoy, pero en activo cuando delinquieron hija y yerno. Veamos.

El esposo de la Infanta Cristina se enfrentaba a una petición de condena de 19 años y 6 meses de prisión por parte de la Fiscalía Anticorrupción por los presuntos delitos de tráfico de influencias, malversación, prevaricación, fraude, estafa, falsedad, dos delitos contra Hacienda y blanqueo. Y ya veis en qué ha quedado. A su esposa solo la acusó Manos Limpias, que pedía una condena de 8 años de cárcel por colaboración en dos delitos fiscales que habría cometido al cooperar con su marido para, según el juez, ´vaciar las cuentas´ de Nóos a través de Aizoon, librando facturas contra el instituto por servicios falsos, y haciendo pasar gastos personales como deducibles al Impuesto de Sociedades: así, habría participado en la contratación ficticia de personal para obtener beneficios fiscales o en el autoalquiler ficticio de su vivienda, por un lado, y, por otro, en el cargo a la sociedad de servicios de asesoramiento, fiestas infantiles de sus hijos, un safari en África y hasta el catering de su cumpleaños. Por su parte, la Fiscalía (el fiscal Pedro Horrach tuvo en todo el juicio una actividad un tanto sospechosa de favorecer a la infanta) solo la consideraba responsable a título lucrativo y sugería una multa de 587.413 euros. Ni multa,ni cárcel. La pobre Cristina no se enteraba de nada, mero florero. Por eso su culpa se salda con la absolución.Injusto y escandaloso.

Como se sabe la investigación concluyó que cargos políticos de primer nivel aceptaron plegarse a Iñaki Urdangarin, yerno del Rey Juan Carlos y cuñado de Felipe VI, a quien adjudicaron a dedo contratos por valor de más de seis millones de euros solo con que él se acogiera a su posición en la Casa Real y su matrimonio con la infanta Cristina. Sobre el juicio sobrevoló desde el primer día la duda cáustica, alimentada por Torres con abundante documentación, de hasta dónde llegaba el amparo o al menos la tolerancia del Rey Juan Carlos hacia las actividades del Instituto Nóos de Iñaki Urdangarín. La ciudadana Cristina de Borbón, hermana de Felipe VI e Infanta de España, era propietaria a medias con su marido de la sociedad instrumental Aizoon, que fue utilizada para desviar los fondos obtenidos ilícitamente por Nóos. Urdangarin usó a su esposa de ´escudo fiscal´ para procurarse impunidad, creyendo que nadie actuaría contra la Familia Real, y ella sin enterarse.

¿Qué papel desempeñó el padre de Cristina? ¿Delinquieron con su consentimiento? ¿El emérito sabía de los negocios de yerno e hija y miraba hacia otro lado, ese que siempre ha manejado con maestría para hacer dinero fácil y facilitar que otros lo hagan si son de los suyos? Diego Torres, uno de los implicados y juzgado, fundamentó su defensa en que Nóos habría estado supervisada por la Casa del Rey. No hay prueba concluyente, aunque sus correos, por ejemplo, sugieren la intercesión de Juan Carlos ante Camps para favorecer a un proveedor de Nóos -Pedro Perelló, promotor del equipo de vela Ayre- y de ellos se trasluce el permanente contacto con García Revenga. Muy significativos son los correos electrónicos que desvelan la cercana relación de Urdangarín con la princesa Corinna, públicamente conocida por el eufemismo amiga del Rey, que apoyó al duque en el Valencia Summit.

En fin, ya sabemos la sentencia. ¿Cómo se sentirán esos delincuentes de la Gürtel que en estos días van ingresando en la cárcel al conocer el veredicto tan blando del caso Nóos? ¿Os imagináis la alegría de Ana Mato al saber que no va a ser condenada ni multada, por acogerse a la misma sentencia de Cristina?
En la gacetilla de mañana hablaremos de DESPRECIABLE.

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