@ellibelaresc
Trabajaba en El Mundo, hasta que lo echaron. Ahora trabaja en la Cope y ABC. Es uno de los ´periodistas´ más impresentables que habitan este país (Losantos se queda corto a su lado). Si se cree lo que dice podemos definirlo como la pura esencia del fascismo ideológico. Mirad, si no, qué os parecen estas perlas: Si Hitler se suicidó y no legó nada más que destrucción, vergüenza y dolor a Alemania, Franco salvó la vida de miles de judíos, murió en la cama y nos dejó en herencia a un Rey extraordinario, un país perfectamente incorporado a la Civilización, con unas magníficas relaciones internacionales y las condiciones atadas y bien atadas para el advenimiento de la democracia, que fue su gran obra póstuma. Y finaliza así: Significó lo mismo que Hitler perdiera la guerra que Franco la ganara, y el espíritu del Desembarco de Normandía es el mismo con que los aliados reconocieron al Régimen, colaboraron con él y nos trajeron la modernidad. El individuo al que nos referimos es Salvador Sostres: provocador profesional, caverna rancia, polémico extremo, ultraderecha pura y dura. La última salvaje y despreciable opinión la ha publicado recientemente en una columna del periódico ABC titulada Dos victorias y que pongo a vuestra consideración:

El presidente Rajoy ha ganado los dos congresos de este fin de semana. En el suyo ha triunfado la placidez de la derecha jerárquica porque PP es el único partido en el poder y cohesionado. Tendrían que reflexionar los que todavía creen que, por no prestarse al espectáculo mediático como un mono de feria, el presidente “no hace nada”.
También Rajoy ha ganado con la holgada victoria de Pablo Iglesias, su gran aliado para mantenerse en el poder. Con Errejón al frente, si Pedro Sánchez volviera a la secretaría general del PSOE, la izquierda recuperaría posibilidades aritméticas y hasta programáticas: demenciales posibilidades, pero posibilidades al fin y al cabo.
La gran suerte que tenemos la derecha es lo torpe que es la turba en su estrategia. La gran suerte de la turba es precisamente que suele perder y que acabamos gobernándoles los que sabemos ayudarles a prosperar. Los principales beneficiados del actual gobierno son los que más rabiosamente querrían derrocarle.
Sucede en España y en todas partes: la falta de entendederas que llevó a los pobres a ser pobres es la misma que les lleva a votar a lunáticos y a mentirosos que se aprovechan de su necesidad prometiéndoles las políticas que más hambre y muerte han causado. Habrá siempre pobres y no por culpa de los bancos, del capitalismo o de las empresas. Habrá siempre pobres porque habrá siempre gente poco inteligente.
El presidente Rajoy ganó su congreso como quien acude a una sesión de masaje y contó con la inestimable ayuda de los militantes de Podemos que, sin saberlo y aunque les enfade leerlo, se hicieron el inmenso e involuntario favor de votar que sus ideas de bombero sigan siendo con Pablo retórica de marginal oposición, mientras la derecha les continuamos rescatando de sus pocas luces para procurarles el bienestar desde el que tan cómodos y seguros se sienten insistiendo en la tremenda estupidez de insultar a quien les hace bien.

Ya lo habéis leído: los que no somos como ellos somos turba (según la RAE ´muchedumbre de gente confusa y desordenada´). Captad la perversa malicia de identificar nivel económico con nivel intelectual. ¿Está de acuerdo la iglesia católica con esta idea de su colaborador en la Cope? ¿No es una labor fundamental de esta iglesia ayudar a los más desfavorecidos, tengan o no nivel intelectual? Ahora resulta que la pobreza tiene que ver con el nivel intelectual. De ser así cierto que la iglesia tendrá que sentirse culpable porque en vez de ocuparse en divulgar mitos e historias fantásticas debería haberse ocupado de elevar el nivel intelectual de sus seguidores con presupuestos más acordes con la razón, el humanismo y la ciencia.
En la gacetilla de mañana hablaremos de CONFESIONALIDAD DE LA MONARQUÍA.

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